La necia coherencia es el duende de las mentes pequeñas.
Frases célebres de Ralph Waldo Emerson.
Ralph Waldo Emerson fue un escritor, filósofo y poeta estadounidense. Líder del movimiento del trascendentalismo a principios del siglo XIX. Sus enseñanzas contribuyeron al desarrollo del movimiento del Nuevo Pensamiento, a mediados del siglo XIX
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A la manera que el río hace sus propias riberas, así toda idea legítima hace sus propios caminos y conductos.
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Abandonar puede tener justificación, abandonarse no la tiene jamás.
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Es fácil vivir en el mundo según la opinión del mundo. Es fácil vivir en la sociedad según la propia opinión. Pero el hombre grande es aquel que en medio de muchedumbre conserva con perfecta dulzura la independencia de la soledad.
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Acabas de cenar, y no importa lo escrupuloso que esté escondido el matadero con la agraciada distancia de las millas, hay complicidad.
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Todo hombre es una divinidad disfrazada, un dios haciéndose el tonto.
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Al que juró hasta que ya nadie confió en él, mintió tanto que ya nadie le cree, y pide prestado sin que nadie le dé, le conviene irse a donde nadie lo conozca.
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A los hombres de carácter les gusta oír hablar de sus faltas, a los otros no.
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Carácter firme es aquel que puede continuar sin éxitos.
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Cualquiera que sea el camino que elijas, siempre hay alguien que dice que te equivocas. Siempre surgen dificultades que te tientan a pensar que tus detractores tienen razón. Trazar un mapa de acción y seguirlo hasta el final requiere mucho coraje.
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El destino de quienes han delinquido es inexorable. Ya no podrán nunca ocultar su pasado: Toda la tierra les es de vidrio.
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El destino del genio es ser un incomprendido: pero no todo incomprendido es un genio.
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El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar de lo que se obtiene.
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El dinero a veces resulta demasiado caro.
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El hombre es un pedazo del universo hecho vida.
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El mérito que acepta el silencio como la cosa más natural del mundo es el más alto aplauso.
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El motivo del hombre es uno mismo, no el añadir un trabajador al Estado.
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El sufrimiento, que es el escudo del judío, lo ha convertido en estos días en el amo de los amos del planeta.
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El talento absorbe la sustancia del hombre.
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El talento solo no basta para hacer un escritor. Detrás del libro debe haber un hombre.