Refiérense las leves pasiones, y las muy grandes no se pueden referir.
Frases célebres sobre: rand. [Página 134]
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La sala contigua estaba muy oscura. Los pocos muebles grandes se arracimaban como bultos, como las cestas con los ladrones dentro en Alí Baba. Pensé en lo triste que sería haber recorrido todo el trayecto desde el barrio hasta Briar para que me asesinasen
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Para grandes cosas mucho tiempo se requiere.
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Las penas pequeñas son locuaces, las grandes son mudas
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Natural es que nos causen mayor admiración las cosas nuevas que las grandes
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Es cobardía menospreciar la vida, y esfuerzo resistir a grandes desgracias.
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Por una pequeña suma de dinero, se vuelve uno tu deudor; si la suma es grande, se vuelve tu enemigo
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Uno vive la vida...Y un día se da cuenta de si ha cumplido o no con su deber. Empiezo a creer que las decisiones fatales y grandiosas que determinan nuestro destino son mucho menos conscientes de lo que pensamos con posterioridad, en los momentos de refle
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Grandísima caída es de señor a esclavo.
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Evita la conversación de aquellas personas cuya palabra, en vez de ser trabajo, es placer. Los grandes parlanchines suelen ser espíritus refinadamente egoístas, que buscan nuestro trato, no para estrechar lazos sentimentales, sino para hacerse admirar y a
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Tan grande como la turba de los admiradores es la turba de los envidiosos.
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La vida cotidiana, en apariencia previsible, desmedidamente familiar, es la que encierra la posibilidad de los grandes descubrimientos que rompen con la costumbre.
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Difícilmente se hallan palabras que retraten al vivo las grandes desdichas.
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Consuelo es en las grandes desgracias el que no pueda sobrevenir otra mayor.
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Tanto más crece el esfuerzo, cuanto más consideramos la grandeza de lo emprendido.
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Lejos de abatirse el investigador novicio ante las grandes autoridades de la Ciencia, debe saber que su destino, por ley cruel, pero ineludible, es crecer un poco a costa de la reputación de las mismas.
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Engañar a los hombres de uno en uno es bastante más difícil que engañarlos de mil en mil. Por eso el orador tiene menos mérito que el abogado o el curandero.
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La vanidad nos persigue hasta en el lecho de la muerte. La soportamos con entereza porque deseamos superar su terrible grandeza y cautivar la admiración de los espectadores
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Sólo en la fortuna adversa se hallan las grandes lecciones del heroísmo.
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Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.