Sólo el infortunio puede convertir un corazón de roca en un corazón humano.
Frases célebres sobre: raz. [Página 111]
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Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón.
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Pocas cosas son necesarias para hacer feliz al hombre sabio, pero nada satisface al tonto; esta es la razón de que gran parte de la humanidad sea miserable.
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La inteligencia no podría representar mucho tiempo el papel del corazón.
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Carecemos de fuerza suficiente para seguir toda nuestra razón.
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Esa clemencia, de la que se hace una virtud, a veces se practica por vanidad, otras por pereza, a menudo por miedo, y casi siempre por esas tres razones juntas.
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La fortaleza de los hombres juiciosos no es más que el arte de encerrar el propio desasosiego dentro del corazón.
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Existe en el corazón humano una generación perpetua de pasiones, de tal manera que la ruina de una coincide casi siempre con el advenimiento de otra.
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Nunca se desea ardientemente lo que sólo se desea por la razón.
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La juventud es una embriaguez continua, es la fiebre de la razón.
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No tenemos bastante fuerza para seguir todas las indicaciones de nuestra razón.
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Las personas afortunadas se corrigen poco: Creen tener siempre razón mientras la fortuna sostiene su mala conducta.
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Viene cada año y vendrá para siempre. Y con la Navidad vienen los recuerdos y las costumbres. Esos recuerdos cotidianos humildes a los que todas las madres nos agarramos. Como la Virgen María, en los rincones secretos de su corazón
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Tiene que haber alguna razón psicológica profunda por la que volvemos instintivamente hacia casa en este momento tan especial, un lugar donde todos los días será Navidad, con todos juntos. En casa
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Mayor pereza invade nuestro espíritu que nuestro corazón
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El amor al país en que uno nació no puede ser obligatorio, sino, al igual que cualquier otro amor, un movimiento espontáneo del corazón
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Una mujer hermosa agrada a los ojos; una mujer buena agrada al corazón; la primera es un dije; la segunda es un tesoro
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Cuando yo sea rey, no solamente se les dará pan y albergue, sino también enseñanza, porque de poco sirve tener la tripa llena cuando el cerebro y el corazón están hambrientos
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Yo no pregunto de qué raza es un hombre, basta que sea un ser humano, nadie puede ser nada peor
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Ven a mi sueño, dulce encantada, y en esta idéntica soledad que hoy nos abisma, sigamos deshilvanando juntas en una morada del corazón el ovillo temible del presagio.