Es natural en un hombre pobre el contar su rebaño
Frases célebres sobre: rebaño. [Página 2]
Hay un total de 36 freses célebres sobre "rebaño" este sitio web. [Página 2]
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La envidia hace parecer más abundantes las mieses de los campos ajenos, y más rico en leche el rebaño vecino
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El jefe del rebaño es un animal como los otros
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¡Ningún pastor y un solo rebaño! Todos quieren lo mismo, todos son iguales: el que siente de otro modo va de buena gana al manicomio.
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¿Qué es lo único que Mahoma tomó en préstamo más tarde al cristianismo? El invento de Pablo, su medio de lograr la tiranía sacerdotal, de formar rebaños: la creencia en la inmortalidad — es decir la doctrina del juicio.
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Un líder es como un pastor que permanece detrás del rebaño y permite que los más ágiles vayan por delante, tras lo cual, los demás los siguen sin darse cuenta de que en todo momento están siendo dirigidos desde detrás.
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Más que un rebaño, las muchedumbres son gigantes encadenados con telarañas.
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Protege tu honor como oro en paño, mejor ser un extraño que no uno más del rebaño
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La soledad es un consuelo para un alma entristecida, que aborrece a los que la rodean igual que un ciervo herido abandona su rebaño, para refugiarse en una cueva en la que sonará o morirá
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Entre todos los animales, los Hombres son los menos aptos para vivir en rebaño. Si fueran apiñados como las ovejas perecerían en corto tiempo. El aliento del Hombre es fatal para sus semejantes.
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El hombre es, de todos los animales, el menos capaz de vivir en rebaño
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En mi pueblo, sin pretensión, tengo mala reputación. Haga lo que haga es igual todo lo consideran mal. Yo no pienso, pues, hacer ningún daño queriendo vivir fuera del rebaño. No, a la gente no gusta que uno tenga su propia fe.
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La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos no han producido más que rebaños de esclavos para la tiranía
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El que tiene mucho apego a un rebaño es que tiene algo de borrego
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El amor es la sed suspendida o un recinto callado de rebaños dormidos
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Lo peor era estar descalza, el suelo erizado de piedras, no podíamos pagarnos unas sandalias. ¡Cómo me sangraban los pies! No teníamos nada, ni casa, ni agua, éramos nómadas... pero teníamos el rebaño y a nosotros mismos