La prodigalidad semeja a la higuera que crece en una roca; sus frutos suelen comérselos los ladrones más que los hombres de bien.
Frases célebres sobre: rec. [Página 257]
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Se entierran con mayor frecuencia las amistades que a los amigos
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Sabemos de dónde venimos: los recuerdos del mundo exterior pueblan nuestros sueños y nuestra vigilia, nos damos cuenta con estupor de que no hemos olvidado nada, cada recuerdo evocado surge ante nosotros dolorosamente nítido. Pero a dónde vamos no lo sabe
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Si llego a vencer, es preciso que me pagues por haber vencido; si vences tú, por haber vencido tú
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A nadie se le reprimió por cómo pensaba, sino por lo que hacía. Companys no era inocente. Ni tampoco las Trece Rosas, unas jóvenes estalinistas.
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Si os parece que andando no llegais a la libertad, corred entonces
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Derechos escritos, nada más escritos, son burlas a los pueblos, momificadas en Códigos
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Cada descubrimiento y progreso, cada incremento en la riqueza de la humanidad, se origina en el conjunto del trabajo manual y cerebral de ayer y hoy. Entonces, ¿Qué derecho tiene nadie de apoderarse de una partícula de ese todo y decir: Esto es mío y no v
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Sabemos también que por tenue que fuese no siempre se siguió este sistema de discriminación entre útiles e improductivos y que más tarde se adoptó con frecuencia el sistema más simple de abrir los dos portones de los vagones, sin avisos ni instrucciones a
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Reconocer siempre, incluso en los días más obscuros, en mis compañeros y en mí mismo los hombres y no las cosas.
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Las cartas de recomendación son las que se entregan a un inoportuno para que vaya a importunar a otro.
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...no hay mayor perfección en el mal que el parecer ser bueno no siéndolo.
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Si reclamas el dinero prestado, tendrás que de un amigo tu bondad hizo tu enemigo
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Entre las miserias de nuestra vida en la tierra, el suicidio constituye el más preciado don que Dios ha concedido al hombre.
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La fraternidad humana y la libertad son los únicos correctivos que hay que oponer a las enfermedades del organismo humano que conducen a lo que se llama crimen.
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Hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos violan. Se parecen a los generales que huyen cobardemente del enemigo, pero sin embargo quieren que sus soldados sostengan el puesto con valor.
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El que engaña con un juramento reconoce que teme a su enemigo, pero piensa poco en Dios.
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Para saber hablar es preciso saber escuchar.
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La maldad aún con nobleza es digna de desprecio.
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Reconoce tu oportunidad