Todo el mundo puede tener sentido común con tal de carecer de imaginación. Pero yo tengo imaginación, porque nunca veo las cosas como son.
Frases célebres sobre: rec. [Página 355]
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Un objeto hermoso en sí mismo no sugestiona al artista, pues carece de imperfecciones.
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Un jardín, una cimbreante doncella, un cántaro de vino, mi deseo y mi amargura: he aquí mi paraíso y mi infierno. Pero, ¿quién ha recorrido el cielo o el infierno?
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Vive plenamente mientras puedas y no calcules el precio
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Hermano: no nos preocupemos por el mañana. Aprovechemos este soplo de vida. Mañana todos abandonaremos esta posada y nos pareceremos a los muertos de hace diecisiete mil años.
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Sólo alcancé la paz definitiva el día en que abandoné todo con desprecio y pude comprender, al fin, que no se puede afirmar ni negar nada.
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La humildad es una virtud tan poco apreciada en nuestro mundo precisamente porque facilita la vida.
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¿Cómo osa preguntarme por una solución? Es como preguntarle a Séneca por una solución. ¿Recuerda lo que él hizo? ¡Se suicidó!
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La educación es una cosa admirable, pero es menester recordar de vez en cuando, que ninguna cosa valiosa para el conocimiento se puede enseñar.
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Hay pecados cuya fascinación está más en el recuerdo que en la comisión de ellos.
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El hombre que se ocupa de su pasado no merece tener un porvenir.
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Sólo las cosas sagradas merecen ser alcanzadas.
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Soy mitad misógino mitad Adam enfurecido.
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No hay cosa que más se parezca a la inconsciencia que la indiscreción.
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Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido, los juzgan, y, algunas veces, hasta los perdonan.
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Los que son amados por los dioses crecen jóvenes.
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La felicidad está precisamente donde no cuidamos de buscarla.
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Prefiero saber apreciar lo que no puedo tener, que tener lo que no soy capaz de apreciar.
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En el momento en que entiendo verdaderamente a mi enemigo, en el momento en que le entiendo lo suficientemente bien como para derrotarle, entonces, en ese preciso instante, también le quiero. Creo que es imposible entender realmente a alguien, saber lo qu
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Las flores de loto que crecían allí habían empezado a marchitarse; sus truculentas carcasas, atrapadas entre tallos alargados y vencidos, las estúpidas caras de la gente con una expresión de agotamiento total, todo brotaba al frescor de la tarde y me llev