La felicidad no es un premio, sino una consecuencia. El sufrimiento no es un castigo, sino un resultado
Frases célebres sobre: rem. [Página 121]
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A diferencia de cualquier otra nación, aquí gobierna el pueblo, y su voluntad es la ley suprema.
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Michael es el artista en solitario más premiado que el mundo haya conocido. Mientras escuchas y disfrutas su música, creo que estarás de acuerdo en que nosotros, sus fans, somos los mejor recompensados.
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Los males desesperados se alivian con remedios desesperados, o no tienen alivio.
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Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza.
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El temer lo peor es con frecuencia el mejor medio de remediarlo.
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La felicidad proviene de la capacidad de sentir profundamente, de disfrutar simplemente, de pensar libremente, de arriesgar la vida, de ser necesitado.
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El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar.
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Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla.
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El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar.
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Nosotros debemos nuestra vida a dios, por eso si se la pagamos hoy, no se la deberemos mañana.
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El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.
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Si perdemos el día de hoy en la holganza, lo mismo nos sucederá mañana, y peor todavía pasado mañana. Agarremos los instantes por la punta.
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Ser o no ser, ésta es la cuestión. ¿Es de más noble espíritu sufrir las arremetidas y los dardos de la adversa fortuna o por el contrario empuñar las armas contra un mar de adversidades y terminar con ellas haciéndoles frente? Morir, dormir, nada más.
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Las medidas templadas, que equivalen a remedios prudentes, son hartamente nocivas cuando el mal es violento.
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Miserable es el amor que puede ser remedio.
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Si quieres fingir cobardía para conocer la estrategia de los adversarios, primero tienes que ser extremadamente valiente, porque sólo entonces puedes actuar como tímido de manera artificial.
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Fallar en conocer la situación de los adversarios por economizar en aprobar gastos para investigar y estudiar a la oposición es extremadamente inhumano, y no es típico de un buen jefe militar, de un consejero de gobierno, ni de un gobernante victorioso.
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Las sensaciones extremas, cuando se prolongan, acaban por no sentirse.
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No es lo que los otros hacen ni nuestros propios errores lo que más nos daña, es nuestra respuesta. Si perseguimos a la víbora venenosa que nos ha mordido, lo único que conseguiremos será provocar que el veneno se extienda por todo nuestro cuerpo. Es much