Adiós, ríos; adiós, fuentes; adiós, regatos pequeños; adiós, vista de mis ojos: no sé cuando nos veremos
Frases célebres sobre: rem. [Página 120]
Hay un total de 2552 freses célebres sobre "rem" este sitio web. [Página 120]
-
-
Cógete a mi mano, arrímate un poquito más, nos perderemos en algún lugar lejano que nadie pueda imaginar.
-
Acérquense los del fuego, los enamorados de la vida. Nos calentaremos con estos nuestros corazones hechos leña bajo este rudo temporal, pero contentos.
-
Tienes derecho a expresar libremente todo aquello que te esté permitido decir.
-
El sueño permite, sostiene, retiene y saca a luz una extrema fineza de sentimientos morales, a veces incluso metafísicos, el sentido más sutil de las relaciones humanas, de las diferencias refinadas, un sabor de alta civilización, en resumen, una lógica c
-
Para romper el maleficio de la frustración que a tantas personas acecha existe un remedio muy simple. Obra como si el fracaso fuera imposible y tendrás el éxito asegurado. Borra todo pensamiento de que no lograrás tus objetivos, sean materiales o espiritu
-
Seremos como dioses. Donaremos a los hombres milagros estupendos, deliciosas bellezas, divinas mentiras, les regalaremos la convicción de un futuro tan extraordinario, que todas las promesas de los sacerdotes serán pálidas frente a la realidad del prodigi
-
Y Erdosain pensaba: No tendremos nunca contacto sexual. Para hacer más duradero nuestro amor, refrenaremos el deseo, y tampoco la besaré en la boca, sino en la mano. Y se imaginaba la felicidad que purificaría su vida, si tal imposible aconteciera, pero e
-
Asumiremos los riesgos. Lo qué siempre ha sido no siempre será, necesariamente, para siempre.
-
Solamente si has perdido tu pérdida, cortaremos el hilo para empezar de nuevo.
-
Lo único que puede completar al hombre es su expresión. El ser humano es casi todo expresión. Que se entienda de una vez: el extremo de esa cualidad básica, esencial del hombre, que es expresarse, es la poesía. La mayor intensidad y también la mayor neces
-
Galicia emociona como un dulcísimo llanto. Su paisaje es tan puro, que el corazón se arremansa en él. Su montaña no es brutal, sino idílica. Y yo sé cómo los seres humanos, que han nacido en la montaña, aman a la montaña. Es el amor de toda su vida.
-
Algunas veces en la noche, yo pensaba en la belleza con que los poetas estremecieron al mundo, y todo el corazón se me anegaba de pena como una boca con un grito. Pensaba en las fiestas a que ellos asistieron, las fiestas de la ciudad, las fiestas en los
-
Ahora no sé nada de enigmas. Las cosas suceden; he aquí la suprema sabiduría.
-
Es perfectamente obvio que el mundo entero se va al infierno. La única oportunidad posible es que procuremos que no sea así.
-
Yo no sé cuántos más de estos premios puedo subir a recibir porque yo creo algo está saliendo ahora mismo de mis pantalones.
-
Escucha el sonido del remo al cortar sus aguas. Y en las tardes de invierno cuando la fantasía sueña en el crepitar de la chimenea, en sus oídos de viejos enamorados el río de su amor canta en los juncos. Oh amor mío, ama el pasado, pues en algún día fuim
-
Las cuerdas que en su vibrar producen dulces placeres, son las mismas que estremecen con sus notas de tristeza.
-
En la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias.
-
Ahora cuando nuestros cuerpos arriesgan un encuentro, temen desencadenar la furia de sus sentidos, y sólo en el breve desmayo de la despedida se estremecerá tu risco o vacilará mi ola.