...Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que viéremos en los otros y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados... tener a todos por mejores que nosotros...
Frases célebres sobre: res. [Página 1001]
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La desgracia extrema que acomete a los seres humanos no crea la miseria humana; simplemente la pone de manifiesto.
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Dinero, maquinización, álgebra. Los tres monstruos de la civilización actual. Analogía perfecta.
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Bueno, si a eso le llamas tú vivir en paz, por amor de Dios, haz el favor de avisarme antes que te declares en guerra.
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No se recuerda que ningún ser humano haya conseguido una felicidad perdurable mediante el convencimiento de que está en mejor situación que otros seres.
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Yo detesto su ciudad. Ha uniformado la belleza de la vida. Es una gran estación de ferrocarril...Donde todo el mundo toma billetes para los mejores cementerios.
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Extendió la mano, invitándola a entrar con un gesto que daba a entender que la juzgaba dueña de sus actos y que para él no era una respetuosa señora casada, sino un verdadero ser humano.
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Tantos hombres, tantos pareceres: cada uno tiene su manera.
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Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, alguna veces acertamos.
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Siempre he visto en mi Dios harto mayores y más crecidas muestras de amor de lo que yo he sabido pedir ni desear.
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El amor de Dios se adquiere resolviéndonos a trabajar y a sufrir por Él.
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Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos.
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Mira que el amor es fuerte, vida, no me seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte.
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Tengo experiencia en lo que son muchas mujeres juntas. ¡Dios nos libre!
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Es una gran virtud tener a todos por mejores que nosotros.
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No me vendo, es el único lujo de los pobres
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Una sociedad bien hecha sería aquélla en la cual el Estado ejercería tan solo una acción negativa, del orden del timonel: una ligera presión del movimiento oportuno para compensar un comienzo de desequilibrio.
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Nada en el mundo puede quitarnos el poder de decir yo. Nada, salvo la desgracia extrema. Nada hay peor que la extrema desgracia que desde fuera destruye el yo, puesto que luego resulta ya imposible destruírselo uno mismo. ¿Qué les ocurre a aquéllos cuyo y
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El humanismo y lo que del mismo se desprende no es un regreso a la antigüedad, sino un desarrollo de venenos anteriores al cristianismo.
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La energía necesaria reside en mí, ya que con ella tengo para vivir.