Es natural condición de mujeres / despreciar a quien las quiere / y amar a quien las aborrece.
Frases célebres sobre: res. [Página 81]
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La abundancia de las cosas, aunque sean buenas, hace que no se estimen, y la carestía, aún de las malas, se estima en algo.
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La historia es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo del pasado, ejemplo y aviso del presente, advertencia de lo por venir.
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La libertad es uno de los más preciados dones que a los hombres dieran los cielos.
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La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, po
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Las esperanzas dudosas han de hacer a los hombres atrevidos, pero no temerarios.
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Las grandes hazañas, para los grandes hombres están guardadas
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Las lágrimas de una afligida hermosura vuelven en algodón los riscos, y los tigres en ovejas.
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Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.
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Le aconsejaría que mirase más a la fama que a la hacienda; porque la buena mujer no alcanza la buena fama solamente con ser buena, sino con parecerlo; que mucho más dañan a las honras de las mujeres las desenvolturas y libertades públicas que las maldades
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Llaneza, muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala.
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Los azotes que los padres dan a los hijos honran. Y los del verdugo afrentan.
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No ames lo que eres, sino lo que puedes llegar a ser
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Nunca los cetros y coronas de los emperadores farsantes fueron de oro puro, sino de oropel y hoja de lata.
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Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones, y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo, y la gana del hurtar y el
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Puede haber amor sin celos, pero no sin temores.
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Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.
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Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos.
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Un hombre no es mayor que otro hasta que no hace cosas mayores.
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Y nunca a los amantes aconsejes / cuando tienen por gloria sus cuidados; / que es como quien predice a los herejes, / en sus vanos errores obstinados.