¿Estoy condenada por un tiempo... o te querré por el resto de mis días?
Frases célebres sobre: resto. [Página 13]
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El universo tiene dos partes: América, ciudadela de la reacción, y el resto de la Tierra, donde moran los que se resisten.
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Pero te confieso, querido mío, que entre el pensamiento y la palabra no encuentro gran diferencia. A decir verdad, no presto más atención a una que al otro. Mayor importancia tienen para mí las cosas.
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Otro es hombre de medio cuerpo arriba, y el resto, pez.
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La verdad es que tengo todo: cabeza, manos, piernas y el resto del cuerpo. Lo que ocurre es que soy invisible. Es un fastidio, pero no lo puedo remediar.
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El secreto de la vida es tener una tarea, un propósito, algo a lo que someter toda tu vida, algo a lo que das todo, cada minuto de tu día por el resto de tu vida. Y lo más importante de todo es que eso debe ser algo que jamás puedas lograr.
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Puede haber cierta magia cuando escribo, pero el resto del día soy nada más que un amante del jazz como hay millones por ahí.
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¿Cómo lo has adivinado? -Si presto oído, capto lo que deseas. Si aguzo la vista, veo lo que deseas.
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Todas las criaturas se sienten o pueden sentirse satisfechas de sí mismos, excepto el hombre; lo que demuestra que su existencia no esta limitada a este mundo como la del resto de las cosas.
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Una hora puede hacer feliz a un hombre por el resto de su vida. Debes buscar esa hora.
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Fui caníbal durante veinticinco años. Por el resto de tiempo, he sido vegetariano
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Reuniros a las tropas de mi mando, contribuid vosotros mismos a libertaros; reuníos pronto y marchad sobre el miserable resto de bandidos que profana nuestro territorio
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Todos los momentos en los que te hice feliz son los restos de nuestro amor.
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Y entonces vamos, así en la vida con los restos del corazón y no queremos que se nos note que nos falta un poquito de amor.
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El jardín le parecía extraño y le daba la sensación de estar a cientos de millas del resto del mundo; pero no se sentía sola. Su única preocupación era saber si las rosas volverían a florecer. Ella no quería un jardín sin vida; lo quería cubierto de rosas
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Mis primeros recuerdos tienen que ver con la revolución y éstos influyeron el resto de mi vida. Comprendí que no había un México sino muchos Méxicos.
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No he venido a jugar, sino a ser campeón del mundo. Vosotros dadme un coche y yo me encargo del resto.
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Puedes ser más sabio que el resto, pero no se los hagas notar.
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¿Qué tenéis, dulce Jesús?, le dice la Niña bella; ¿tan presto sentís mis ojos el dolor de mi pobreza? Yo no tengo otros palacios en que recibiros pueda, sino mis brazos y pechos, que os regalan y sustentan
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Cuando se es joven se vive creyendo que uno es lo más importante en la Tierra; cuando nos desengañamos de eso a base de golpes, estamos preparados para vivir el resto de la vida.