Di a cada uno: tienes razón. Porque tiene razón. Pero condúcelos más alto en su montaña; pues el esfuerzo de escalar, que rehusarían por ellos mismos, exige tanto de los músculos como del corazón... ¿Cómo conocerán los hombres sus actos si no han escalado
Frases célebres sobre: ría. [Página 233]
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Todo hombre es tonto de remate al menos durante cinco minutos al día. La sabiduría consiste en no sobrepasar el límite.
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Lo superfluo de los ricos debería servir para lo necesario de los pobres: en cambio, lo necesario de los pobres sirve para lo superfluo de los ricos.
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Nos gustaría vivir y morir como las brevas: caernos del árbol de la vida sólo después de habernos puesto morados.
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Algunos hombres triunfan porque están destinados, pero la mayoría porque están decididos.
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Una gran cantidad de mentes abiertas deberían de cerrar por obras.
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El pecador no ve: cuanto más corre y se apresura en su egolatría, tanto más se enceguece.
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El libro es fuente para la sed, almohada para el cansancio, tamiz sereno para la loca alegría, pañuelo para las lágrimas, y consuelo para el dolor
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La vida constituye un don de la naturaleza; pero una vida bella es un don de la sabiduría
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Lo único bueno de equivocarse es la alegría que produce a los demás.
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Si con los rayos del Sol se pudieran construir armas, hace ya siglos que tendríamos energía solar.
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Ley de Comb: Mucha gente que se lamenta de la estupidez de sus jefes se quedaría en la calle si no lo fueran tanto.
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¿Creéis que vuestro corazón está tan endurecido que podréis ver sin emocionaros los sufrimientos a los que me condenaríais?
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Entre los más tempranos entretenimientos de Emily estaba el corretear por los escenarios de la naturaleza. Prefería, eso sí, los paseos entre los bosques silvestres a los paisajes más tiernos, y aún más los refugios de las montañas, en los que el silencio
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Yo era libre, como tú, pero quería vivir demasiado. Mira, viento, mi cuerpo está frío y no hay a quién estrechar la mano...
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No soy de esos que abandonaron la tierra a merced de los enemigos. Sus halagos me dejan fría, mis canciones no son para que las alaben ellos.
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Me pareció que las llamas de tus ojos volarían conmigo hasta el alba. No pude entender el color, de tus ojos extraños. Todo alrededor palpitaba
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Esta es la canción de la última cita. Eché una mirada a la casa sombría. Tan sólo en la alcoba ardían las velas con una llama indiferente y mustia.
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Si tuviese un deseo, sería que siempre fueses lo primero que veo por la mañana al despertarme, y lo último que veo por la noche antes de dormirme
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Si el artista sólo copiase la naturaleza, el mejor artista sería el espejo