Querría flagelar con todas mis fuerzas a los que se ríen de la castidad como de una tontería, a los que se burlan de la virtud como de una debilidad y creen que un libertino tiene más carácter que un monje.
Frases célebres sobre: ría. [Página 253]
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La edad también tiene ventajas muy saludables, se derrama mucho del alcohol que nos gustaría beber.
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Nuestra alegría es igual que el agua movediza de los ríos, que sólo debe su frescor a su constante fugacidad
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Las palabras más útiles en bolsa son: quizá, según se espera, posiblemente, podría ser, no obstante, a pesar, ciertamente, yo creo, yo opino, pero, posiblemente, me parece... Todo cuanto se cree y dice es condicionado
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En muchos casos, al profesional de Bolsa le está prohibido volver la vista para mirar las antiguas cotizaciones: podría pasarle como a la mujer de Lot
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Si de veras llegásemos a poder comprender, ya no podríamos juzgar.
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Si las cosas cambiaran bastante más deprisa, nunca habría revolución. Un conservador inteligente es siempre un reformador
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Es preciso que los jóvenes sean injustos con los hombres maduros. Si no, los mitificarían y nunca se avanzaría.
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La mayoría de los hombres que no saben qué hacer de esta vida, quieren otra que no termine nunca
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La ironía es el júbilo y la alegría de la sabiduría
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La existencia sería intolerable si no hubiera ensueños
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Si hubiéramos de destruir todos los sueños y visiones de los hombres, la tierra perdería su forma y su colorido, y nos adormeceríamos en la más triste estolidez
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Sin ilusiones, la humanidad moriría de desesperación o de enojos
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Si consideráramos a los demás como a nosotros mismos, sus acciones más reprochables nos parecerían dignas de indulgencia
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En los inicios de un amor los amantes hablan del futuro, en sus postrimerías, del pasado.
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No hay secretos para triunfar. En la práctica todas las teorías se derrumban. Todo se reduce a la suerte y a una larga paciencia.
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Sería necesario imponer esta regla: no repetir jamás una afirmación malévola sin verificar su contenido. Aunque es cierto que así nunca se hablaría de nada.
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El agente de Bolsa ama al jugador, pero nunca le concedería la mano de su hija
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Mi alegría tiene algo salvaje, fiero, en ruptura con toda decencia, toda conveniencia, toda ley.
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Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.