Me regañaban mis tíos porque les robaba la guitarra porque siempre estaba detrás de ella, hasta que un día un señor que se llama Diego Quintero, me puso una en las manos y me enseñó a tocarla.”
Frases célebres sobre: robaba.
Hay un total de 12 freses célebres sobre "robaba" este sitio web.
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Si hubiera podido, me robaba el plasma. ¿Saben por qué yo me lo robaba? Porque yo estaba en Pinto Durán, había un televisor Sony, que yo no lo había pagado. Era de la Federación, un regalo, y yo estaba preocupado por si se caía. Y no era ni mío. ¿Qué quie
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De Ugo Cavallero Mentía, triscaba con el extranjero, robaba a más no poder.
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Veremos si es cierto que el alcalde de Bogotá Refiriéndose a sí mismo actuó irregularmente porque le quitó quinientos mil millones de pesos que cuatro contratistas le robaban a los usuarios de aseo.
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Por aquella época yo era todo un degustador de religiones: las probaba todas y no me tragaba ninguna, un poco como el Adolphus de Major Barbara La comandante Bárbara de Bernard Shaw.
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Ya no hay artistas como los de antaño, de aquellos cuya vida y alma eran el instrumento ciego del apetito de belleza, órganos de Dios mediante los cuales se probaba a sí mismo su existencia. Para ellos el mundo no importaba. Nadie supo nada de sus dolores
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Suspiró y después sonrió con la misma sonrisa que, sin importar cuántas veces la viese, siempre le robaba el corazón. Cada vez que sonreía volvía a ser la primera vez.
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La Iglesia aprobaba esta política y aportó el apuntalamiento religioso del apartheid sugiriendo que los afrikáners eran el pueblo escogido de Dios, mientras que los negros eran una especie subordinada a ellos. En la visión del mundo que defendía el afriká
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Mi amigo el doctor Heath decía -y la experiencia lo probaba- que la enfermedad seguía siendo tan contagiosa como antes y que el número de casos era el mismo; lo único que afirmaba es que causaba menos muertos.
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Él no sabía por qué aquella vieja robaba cabellos; por consiguiente, no podía juzgar su conducta. Pero a los ojos del sirviente, despojar de las cabelleras a los muertos de Rashomon, y en una noche de tormenta como ésa, cobraba toda la apariencia de un pe
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Sonaba tan real, tan cercano. Sólo cuando desaprobaba mi conducta, como ahora, emergía el verdadero recuerdo de su voz, la textura aterciopelada y la entonación musical que la convertían en el más perfecto de los sonidos.
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No es correcto que una mujer vaya sola a esos sitios. Yaya asintió, aprobaba sin reparos esa manera de pensar, siempre y cuando no se aplicara a ella, claro.