¡No quiero que muera mi salsa!
Frases célebres sobre: salsa.
Hay un total de 18 freses célebres sobre "salsa" este sitio web.
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Me gusta mucho la salsa y autores como Ismael Rivera, Héctor Lavoe, Frankie Ruiz, Oscar D'León, la señora Celia Cruz, que era una gran Diva. También me gusta mucho Alejandro Sanz, Ricardo Arjona y Sean Paul. Esos son los más que me gustan.
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Los problemas crecen para los famosos y no pasa nada, bañaran su culo en salsa rosa para ganar fama.
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No tengo nada contra las lumis prostitutas, ojo. Alguien tiene que parir a ciertos políticos de los que mojan en nuestras diecisiete salsas y nos animan el telediario.
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La alegría es la salsa de las cenas.
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La mejor salsa del mundo es el hambre Cicerón
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El amor es como la salsa mayonesa: cuando se corta, hay que tirarlo y empezar otro nuevo.
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La universidad con salsa boloñesa, es la muerte de la universidad. La universidad era un templo de sabiduría. Esto que hacen ahora es una escuela politécnica. Han dado la universidad a los financieros y los financieros lo que quieren es ganar dinero. Eso
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No tengo nada contra las lumis, ojo. Alguien tiene que parir a ciertos políticos de los que mojan en nuestras diecisiete salsas y nos animan el telediario.
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Los fallos de los cocineros se tapan con las salsas, los de los arquitectos con flores y los del médico... con tierra.
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La brujería es la salsa que los idiotas vierten sobre el fracaso para ocultar el sabor de su incompetencia.
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No hay salsa para mi amor como el mismo inconveniente.
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Las desgracias son la salsa de este plato atroz que es la vida.
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Cuando un italiano me dice que hay pasta en el plato, miro debajo de la salsa para asegurarme. Son los inventores de las cortinas de humo
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Mi música no es política, una salsa protesta. ¡No! Eso es lo que la ha tratado de llamar alguna gente que no sabe cómo llamarla. Mi música es una canción urbana, punto
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La mejor salsa es el hambre.
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La existencia es un manjar que sólo gusta por la salsa con que se adereza.
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Las mortificaciones que no van condimentadas con la salsa de nuestra propia voluntad son las mejores y las más excelentes, como las que nos tropezamos por la calle, sin pensar en ellas ni buscarlas, y las de cada día, aunque sean pequeñas