Los sentimientos de mi pequeñez y mi nada me mantuvieron siempre en buena compañía
Frases célebres sobre: sie. [Página 165]
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Que no sienten vergüenza del sexo sin celajes y a quienes nadie osara fabricarles ropajes.
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Libros: Siempre maestros de mi vida, siempre fieles amigos.
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Somos libres porque lo somos, no porque un individuo consiente en que lo seamos mientras a él le agrade
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No quiero imponer mi presencia al público durante demasiado tiempo. La gente se cansa de ver siempre las mismas caras.
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Libre es aquel que apetece solamente lo que está en sus manos alcanzar; siervo, el que tiene otras ambiciones.
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Siempre deja la ventura una puerta abierta en las desdichas para dar remedio a ellas.
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Las obras donde entran Dios y la religión serán siempre superiores a las que versan puramente sobre cosas humanas
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En Santo Domingo no hay más que un pueblo que desea ser y se ha proclamado independiente de toda potencia extranjera, y una fracción miserable que siempre se ha pronunciado contra esta ley, contra este querer del pueblo dominicano...
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Nada sienta tan bien en la frente del vencedor como una corona de modestia.
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Las grandes promesas son siempre muy sospechosas.
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Alejandro, el más grande general de la toda historia tuvo por maestro a Aristóteles, y yo siempre he pensado que mi oficio algo tenia que ver con la filosofía
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El mundo no vive de buenas ideas; vive de buenas realizaciones. Por eso creo que las doctrinas son movimiento, son acción no son solo pensamiento, no son sólo concepción. Para mí, la acción está siempre por sobre la concepción.
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En los movimientos de hombres, en los movimientos colectivos, siempre la función más difícil es la de conducir. Por eso no existen muchos conductores en el mundo y muchas colectividades carecen de hombres que las sepan y las puedan conducir, porque la con
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Para poder gobernar es menester no aferrarse siempre a la propia voluntad, no hacerles hacer siempre a los demás lo que uno quiere, sino permitir que cada uno pueda hacer también una parte de lo que desea.
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La masa debe estar encuadrada por hombres que tengan la misma doctrina del conductor, que hablen en su mismo idioma, que sientan como él.
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La verdadera colaboración no es alabar siempre, sino señalar los errores, hablando un lenguaje claro de realidad, de verdad y de amistad. El verdadero amigo es el que aconseja, y si es el enemigo el que habla, es mejor que esté cerca.
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Felicidad, no supe hasta este día que como un abanico entre sus pliegues guarda en sí ese paisaje deseado del aire, tú en ti misma te encerraras, sin que el hombre cansado consiguiera ver llegar a sus sienes la frescura de tu aliento.
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Lo extraño mucho verdaderamente, sus ojos se llenaban a veces de desierto pero sabía callar como un hermano cuando emocionado, emocionado, yo le hablaba de Garlitos Gardel.
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El error obliga a rehacer el camino y eso enseña muchas cosas. La duda, no. Entre el error y la duda, opto siempre por el primero