Todo ocurre siempre porque sí, y de la manera que tiene que ocurrir, de la manera que puede ocurrir, ésa es la verdad. No vale la pena indagar los detalles, cuando ya todo ha terminado. Pero en lo esencial, en lo verdadero, sí que vale la pena indagar, po
Frases célebres sobre: sie. [Página 343]
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En ninguna parte se siente más la pobreza que en el destierro.
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Mejor sufre el mal quien siempre le teme.
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A los amigos, como a los dientes, los vamos perdiendo con los años, no siempre sin dolor
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Creo que es muy importante asentar nuestra convivencia en una memoria viva y no en un olvido ficticio. Creo que no es posible olvidar; es posible no limitarse a la memoria de lo trágico y tomar otros gestos y otros posicionamientos. ... Uno siente la aleg
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El trabajo y la lucha llaman siempre a los mejores.
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La amistad siempre es provechosa; el amor a veces hiere.
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El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto.
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La aptitud para romper con el hábito es un don excepcional. Y pareciera apropiado llamar inspiración al derrumbe de ese sometimiento poderoso, casi siempre súbito y siempre liberador. El término es antiguo, y aún para muchos, venerable.
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Lo cierto es que tengo ochenta y siete años y no noto que el tabaco me perjudique. Pero no recomiendo a nadie que fume
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No hay cosa que mucho tiempo agrade al que en ninguna tiene asiento.
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Siempre el esperar, aunque sea el bien, da cuidado.
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Mientras el cerebro sea un misterio, el universo continuará siendo un misterio.
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La simpatía es muy frecuentemente un prejuicio sentimental basado en la idea de que la cara es el espejo del alma. Por desgracia, la cara es casi siempre una careta.
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El valor es siempre ambicioso de peligros.
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El que siempre busca grandezas, alguna vez la encuentra.
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La amistad siempre es provechosa; el amor es el que a veces hiere.
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El sabio en la virtud debe siempre hacer fundamento.
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El éxito en la vida consiste en seguir siempre adelante.
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Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.