Crecí escuchando a un montón de Ray Charles y el rock de los años 60, gracias a mi padre y a mis hermanos me subí a KISS y todo eso, así que supongo que es donde tuve mi primer contacto con la música.
Frases célebres sobre: subí.
Hay un total de 15 freses célebres sobre "subí" este sitio web.
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Salí a la calle. Soplaba un viento frío y húmedo del Oeste; un barro helado atravesaba la suela de mis zapatos. Dos compañías de junkers, rígidos dentro de sus largos capotes, subían por la Morskaia, cantando a coro una de aquellas vigorosas canciones que
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...De a poco la gente ascendía, bajo el efecto del arte, subía... Mientras la orquesta seguía tocando, toda la gente se iba estrellando casi a la vez la cabeza en el techo, quedaban todos los cráneos deshechos.
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Cada vez que me subía al auto, sentía un miedo terrible.
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Nunca creas que alcanzaste el cielo porque el ruido de la caída será tremendo, subí los escalones de a uno y siempre mirá a quién tenés atrás... por las dudas.
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Desde los ocho años cantaba. Mi papá me hacía cantar porque oía mis canciones, y las canciones viejas me las aprendía completitas. Me subía a un árbol y cantaba en un limón, ya tenía mis pasos marcados en el limón, para subirme.
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Pienso en mi carrera y siempre recuerdo a mi abuela; aún no me subí el pantalón, si la pobre lo supiera.
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Esa mujer se parecía a la palabra nunca, desde la nuca le subía un encanto particular, una especie de olvido donde guardar los ojos...
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Desde que me subí al avión y vi la bandera de México me emocioné mucho. Yo buscaba a México, yo creía en México sin conocerlo
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El pavor que me causaba su solo contacto y me helaba la sangre en los primeros días, se esfumó. Empezaba ya a sentir vagos deseos...Un débil despertar se iniciaba, y sentía un hormigueo que subía por mis venas y recorría todo mi cuerpo, estremeciéndome y
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Subí a mi habitación por los polvorientos peldaños de Bunker Hill y pasé ante los edificios forrados de hollín que jalonaban aquella calle en sombras; la arena, el aceite y la grasa asfixiaban las palmeras inútiles que se erguían cual prisioneros moribund
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Hasta donde podía ver, el mundo entero desplegaba la misma exuberante riqueza que el valle del Támesis. Desde cada colina a la que yo subía, vi la misma profusión de edificios espléndidos, infinitamente variados de materiales y de estilos.
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La primera vez que subí a un escenario estaba asustadísimo. No sabía a qué se debía el griterío, no me daba cuenta de que era por mis movimientos.
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Subí arriba y me senté delante del ordenador. Es mi nuevo consolador. Mi escritura se ha duplicado en potencia y rendimiento desde que lo tengo. Es una cosa mágica. Me siento delante de él como la mayoría de la gente se sienta delante del televisor.
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Vaya, dígales a los hombres lo que es la casa negra. Y que yo era un asesino. Y sin embargo yo, el asesino, he amado todas las bellezas y he luchado en mí mismo contra todas las horribles tentaciones que hora tras hora subían de mis entrañas. He sufrido p