Si el hombre fuera constante, sería perfecto.
Frases célebres sobre: tant. [Página 216]
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No enciendas la hoguera contra tu enemigo tanto, que te chamusques a ti mismo.
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Los pensamientos no son más que sueños, en tanto que no se ponen a prueba
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Nada envalentona tanto al pecado como la indulgencia.
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¡Oh, cielos! Si el hombre fuera constante, sería perfecto.
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Aquel que se quita veinte años de vida se quita otros tantos años de temor a la muerte.
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Sombra ambulante es la vida no más. Mera comparsa que breve instante el escenario cruza y se olvida después.
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El cansancio ronca sobre los guijarros, en tanto que la tarda pereza halla dura la almohada de pluma
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Les enseñamos a los niños que hay tantas palabras como colores, y que hay tantos pensamientos porque de por sí el mundo es para que en él nazcan palabras. Que hay pensamientos diferentes y que debemos respetarlos...Y les enseñamos a hablar con la verdad,
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El hombre arruinado lee su condición en los ojos de los demás con tanta rapidez que él mismo siente su caída.
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El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma.
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Si perdemos el día de hoy en la holganza, lo mismo nos sucederá mañana, y peor todavía pasado mañana. Agarremos los instantes por la punta.
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No es bastante levantar al débil; es necesario aún sostenerle después.
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Mil muertes nos rodean, y nosotros tememos a aquella que pondría fin a tantos males.
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No enciendas tanto la hoguera contra tu enemigo que alcance a quemarte.
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Si te presentas en un lugar que con toda seguridad los enemigos se precipitarán a defender, las personas compasivas se apresurarán invariablemente a rescatar a sus habitantes, causándose a sí mismos problemas y cansancio.
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Es más importante saber cómo fracasar que saber cómo tener éxito.
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Es importante que tú no te des por vencido
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La mayoría de las historias erróneas son las que creemos que mejor conocemos y, por tanto, nunca examinamos o preguntamos.
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Y en ese momento -susurró-, pronunciaste mi nombre en sueños. Lo dijiste con tal claridad que por un momento creí que te habías despertado, pero te diste la vuelta, inquieta, musitaste mi nombre otra vez y suspiraste. Un sentimiento desconcertante y asomb