El que es prudente es moderado; el que es moderado es constante; el que es constante es imperturbable; el que es imperturbable vive sin tristeza; el que vive in tristeza es feliz; luego el prudente es feliz.
Frases célebres sobre: tant. [Página 228]
Hay un total de 4567 freses célebres sobre "tant" este sitio web. [Página 228]
-
-
La constitución no define ni determina cuál es el lenguaje revolucionario y cuál no, y por tanto, no puede condenar este o el otro. Pero si determinara, ¿nos hacéis tan tontos que no lo tuviéramos en cuenta?
-
El que tiene mucho desea más, lo cual demuestra que no tiene bastante; pero el que tiene bastante ha llegado a un punto al que el rico no llega jamás
-
Las relaciones que están surgiendo entre civilizaciones variarán normalmente de lo distante a lo violento, situándose la mayoría de las veces entre ambos extremos.
-
Cuanto mayor es la prosperidad, tanto menos se debe confiar en ella.
-
El autor que ha alcanzado fama, corre el riesgo de verla disminuir, tanto si sigue escribiendo como si deja de hacerlo.
-
El constante peligro se torna en placer.
-
Hay una mente, una mente omnipresente y omnífica. Su nombre sagrado es el amor. ¡Oh verdad de sublime grandeza! Quien se nutre sacia con ella su alma constante, escapa con una bendición de este ínfimo mundo.
-
El estudio, asesoramiento y ejemplo nunca podrán enseñar tanto como enseña un fracaso.
-
Es raro que haya tan pocos lectores en este mundo, pero tantas lecturas. La gente en general no lee por propia voluntad si son capaces de encontrar cualquier otra cosa que los entretenga.
-
Nunca es poco lo que es bastante; nunca es bastante lo que es mucho
-
No, realmente yo no soy sencillo, pero amo tanto la sencillez que me asombro
-
¿Señor, tanto desconoce usted la naturaleza humana como para ignorar que un hombre bien puede ser muy sincero en buenos principios sin que por ello los lleve nunca a la práctica?
-
Nada estorba tanto la curación como el cambio frecuente de medicinas.
-
Lo importante no es lo que sufres sino cómo lo sufres.
-
Ahora debo callar, ya que no me queda fuerza suficiente contra tanto mal.
-
¡Oh! Dulce amigo, cuya mano clara en cifra de cariño y de ternura la mía tantas veces estrechara!
-
Tengo los ojos rendidos de tanto mirar tu cara, si los cierro, no es que duermen, es tan sólo que descansan.
-
Motive a sus colaboradores. Dinero y prosperidad apenas no bastan. Constantemente, día a día, piense en nuevas maneras y más interesantes de motivar y desafiar a sus colaboradores
-
Tanto las expectativas como los recuerdos son más que simples imágenes basadas en las experiencias previas.