Nadie aceptaría la vida si al tiempo de recibirla tuviese entendimiento.
Frases célebres sobre: tar. [Página 492]
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Felicidad es no necesitar de ella.
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No hay contentamiento más cierto que el que no se puede quitar.
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La felicidad es no necesitarla
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El artista encuentra un mayor placer en pintar que en contemplar empre un poco de locura
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Estar en ocio muy prolongado, no es reposo, sino pereza
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La vida se vuelve casi interesante cuando ya has aprendido las mentiras de los demás, y empiezas a disfrutar observándolos, viendo que siempre dicen otra cosa de lo que piensan, de lo que quieren en verdad... Sí, un día llega la aceptación de la verdad, y
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No existe ningún ser humano lo bastante fuerte e inteligente para evitar mediante palabras o acciones el destino fatal que le deparan las leyes inevitables de su propia naturaleza y carácter.
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Especie de misericordia es matar de súbito.
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Mientras el ser humano se sienta atraído exclusivamente por cosas tan efímeras como la belleza, el mundo estará lleno de insatisfechos.
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Si estás libre de enemigos porque a nadie hiciste injuria, no faltarán otros que lo sean por envidia
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No hay nada tan veloz como la calumnia; ninguna cosa es más fácil de aceptar, ni más rápida de extenderse
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Nunca me avergonzaré de citar una buena sentencia porque sea de un autor malo
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Cuando evoco mi niñez me siento incapaz de decir que fue buena o mala. Pero sé que no estaría dispuesto jamás y a ningún precio a volver a ella.
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Yo estaré hasta donde alcance este dinero. Tenga usted la bondad de informarme el día que se termine, pues ese será, precisamente, el de mi regreso a Colombia.
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Hoy en día los ejércitos se toman muy en serio eso de que el primer deber militar no es morir por su patria sino procurar que el enemigo muera por la suya.
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Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia.
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El ahorro excesivo declina rápidamente hacia la tacañería, cayendo en la exageración de reputar superfluo hasta lo necesario
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Si no pudieran contar sus enfermedades, hay muchos que no estarían enfermos.
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Ser secretario de un partido comunista era ser Luzbel. Tenía que comenzar los primeros mítines diciendo que no tenía ni rabo ni cuernos