No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho
Frases célebres sobre: teng. [Página 113]
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Yo estaré hasta donde alcance este dinero. Tenga usted la bondad de informarme el día que se termine, pues ese será, precisamente, el de mi regreso a Colombia.
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Nada es más extraño que la propia palabra tenga sentido para otro. Es extraordinario y es incomprensible. Yo no puedo creer hasta hoy, y he escrito casi veinte libros, que mis palabras tengan sentido para otras personas. Me sorprende y me conmueve infinit
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Lo cierto es que tengo ochenta y siete años y no noto que el tabaco me perjudique. Pero no recomiendo a nadie que fume
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Ni tengo la piel tan dura ni lágrimas de cocodrilo
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En el día de hoy, después de los avatares de la política, de los problemas que hubo en mi partido, lo que tengo es una mirada mucho más comprensiva, incluso hacia los que han sido mis adversarios
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No hay ninguna cosa buena que no tenga su base en la razón.
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No hay camino que no tenga fin.
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El que tenga mucho poder, úselo suavemente.
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No mantengas amistad alguna más que con aquellos que puedan compartir contigo cosas virtuosas; cuanto más excelsas sean las virtudes que cultivéis más perfecta será vuestra amistad
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Es raro que haya tan pocos lectores en este mundo, pero tantas lecturas. La gente en general no lee por propia voluntad si son capaces de encontrar cualquier otra cosa que los entretenga.
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Tenga lo que tenga, gaste menos.
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No te detengan los juicios humanos; descarga tu conciencia y no temas sino a Dios
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Tengo los ojos rendidos de tanto mirar tu cara, si los cierro, no es que duermen, es tan sólo que descansan.
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La individualidad es un carácter impregnante de las cosas, pero también puede decirse que no hay nada individual que no tenga carácter reconocible mediante el pensamiento universal.
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La individualidad es un carácter impregnado de las cosas, pero también puede decirse que no hay nada individual que no tenga carácter reconocible mediante el pensamiento universal.
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Cada vez que a verte voy en tu puerta me detengo, pues temo que la alegría me trastorne el pensamiento.
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Dos velas tengo encendidas en el altar de mi alma, y en él adoro a una virgen que tiene tu misma cara.
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Estoy tranquilo. Todo duerme. Sin embargo, me levanto y voy a mi despacho. No tengo sueño. Mi lámpara me ilumina nítida y suavemente. La tengo regulada. Durará hasta que se haga de día.
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Sé que tengo los ojos abiertos, a causa de las lágrimas que de ellos manan sin cesar.