Tal vez existía en los hombres un instinto para la preservación de la vida que, si no era tan fuerte como el instinto de matar, al menos siempre estaba presente para equilibrar la destrucción: una necesidad de afirmar, por un hecho tan objetivo como un ac
Frases célebres sobre: tía. [Página 15]
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El arte no es sólo talento, sino principalmente valentía
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Al preguntársele si no se sentía menoscabada como la única mujer de entre todos los hombres del gabinete: No lo sé. Nunca intenté ser un hombre
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Siempre sentía demasiado frío por fuera, y demasiado vacío por dentro.
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Su muerte fue muy difícil de digerir. Era una persona especial. Su destreza y valentía fueron de tal magnitud que hizo de menos a la generación de pilotos posterior.
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La vida es siempre un millón de probabilidades. Esto hace la garantía y la justificación del arte.
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Este es el momento oportuno de decir la verdad, toda la verdad, con franqueza y valentía.
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La conciencia de sí no es cerrazón a la comunicación. La reflexión filosófica nos enseña, al contrario, que es su garantía. La conciencia nacional, que no es el nacionalismo, es la única que nos da dimensión internacional
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Por mucho que busquemos la verdad, el conocimiento de ella en uno mismo suele ser desagradable. Y no sentimos simpatía alguna hacia el que nos la dice.
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Y cuando hubo anochecido, y a aquella noche le siguieron otras, y el hombre desesperó al cabo de que el perro volviera, sintió que el alma se le partía en dos o que se quedaba sin alma. Jamás se había detenido a pensar en lo inauditas que son las noches;
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Prosiga usted indicó el eminente médico, sin dejar de balancear una pierna ni quitarle ojo a aquel hombre que tenía ante su mesa, y el cual deseaba informarse si, desde el punto de vista clínico, existía alguna probabilidad de salvarse de la horca, por
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El poema es un objeto súbito. Los otros objetos ya existían
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El genio artístico o literario, no es -en ningún caso- garantía de lucidez política.
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Hay que educar a la gente. No basta saber que a la tía María le fue bien con el acupunturista o con el homeópata, porque el efecto placebo siempre está en la cabecera de los enfermos. Y no sólo de los enfermos, sino también de los votantes.
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En la hacienda sólo la tía Charo y sus invitados beben agua de lluvia, refrescada en tinajas de barro. Los indios beben el agua calcárea de los pozos, cuajada de alimañas.
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Cualquiera que cayera bajo el hechizo de su personalidad se convertía en un verdadero soldado. Parecía saber cómo era el enemigo y cómo reaccionaría
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El Padre Matías decía misa por las tardes. Además todas sus misas eran con sermón. En los sermones no hablaba de la doctrina ni de los milagros; prefería explicar cosas relativas a la justicia de los hombres. La iglesia donde oficiaba se llenaba de gente;
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Siempre he escuchado mucha música. Era compulsivo. Cuando tenía 16 años intentaba clavar todas las canciones, y sentía que hacía bastantes progresos.
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La guitarra brillaba mucho y tenía algo de virginal. Parecía un elegante aparato venido de otro universo y, mientras intentaba rasguearla, sentía que estaba pasando al territorio de la madurez.
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Recuerdo que pensé que su belleza era también interna. No se trataba sólo de su apariencia, aunque sin duda era la mujer más bonita que había visto en mi vida. Consistía en algo más profundo. Salía de dentro de ella también. Era su manera de ser, y aquell