Mi padre era un mestizo, su padre era un negro y su abuelo un mono; parece que mi familia dio comienzo en el mismo punto que la vuestra.
Frases célebres sobre: tra. [Página 104]
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Resulta bastante raro que, en un momento dado, se encuentre, bajo la mano de Dios, un gran hombre para ejecutar una gran acción, y por eso, cuando se produce por casualidad esta combinación providencial, la Historia registra en el mismo instante el nombre
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Una persona que duda de sí misma es como un hombre que se alista en las filas de sus enemigos y blande sus armas contra sí mismo. Hace de su fracaso una certeza porque él mismo es la primera persona en estar convencida de ello.
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Aun eres joven -Le dijo Athos- y tus amargos momentos tienen tiempo para convertirse en dulces recuerdos,soñar que estas atrapado, y al estar atado tan solo estarás soñando.
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La pólvora no explota sin estar comprimida; la cautividad ha reunido en un solo punto mis facultades y han entrado en contacto en un espacio reducido, y como no ignoráis, del choque de las nubes resulta la electricidad, de la electricidad el rayo, y del r
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Las opiniones son como los clavos: cuanto más se golpea sobre ellas, más penetran.
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Mi arte es precisamente un esfuerzo que tiende a expresar, en gestos y movimientos, la verdad de mi Ser. He necesitado muchos años para encontrar el más pequeño movimiento absolutamente verdadero.
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Antes de que yo naciera, mi madre sufría una gran crisis espiritual: su situación era trágica. No podía tomar ningún alimento, excepto ostra y champaña helados. Si se me preguntara cuándo empece a bailar, contestaría: ‘En el seno de mi madre, probablement
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Me impresionó profundamente la injusticia que padecían las mujeres, y relacionando mis lecturas con la historia de mi padre y de mi madre, decidí, de una vez para siempre, que consagraría mi vida a luchar contra el matrimonio y a favor de la emancipación
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Cuando oigo a los padres de familia que trabajan para dejar una herencia a sus hijos, me pregunto si se darán cuenta de que, por ese camino, contribuyen a sofocar el espíritu de aventura de sus vástagos.
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Día tras día visitábamos el Louvre y apenas si podían echarnos a la hora de cerrar. En París no teníamos ni dinero ni amigos, pero tampoco necesitábamos nada. El Louvre era nuestro Paraíso.
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Permanecía horas y horas inmóvil y extática con las dos manos cruzadas sobre mis senos, cubriendo el plexo solar. Mi madre se alarmaba al verme tanto tiempo inmóvil, como en éxtasis; pero yo pude, al fin, descubrir el resorte central de todo movimiento, e
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Entre los espectadores que me aclamaban en la sala, había un joven húngaro, con facciones y estatura de dios. Aquel joven debía transformar a la casta ninfa que yo era entonces en una bacante salvaje y desenfrenada.
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Durante este viaje, recibí ovaciones delirantes de todos los públicos de las pequeñas ciudades húngaras. En cada una de ellas, Alejandro Gross ponía a mi disposición un coche victoria cubierto de flores blancas y arrastrado por caballos blancos. Vestida y
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Nos parecía también, según contemplábamos el Partenón, que habíamos alcanzado el pináculo de la perfección, y nos juramentamos para no salir nunca de Grecia, pues era en Atenas donde habíamos encontrado todo lo que satisfacía nuestro sentido estético.
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En el cuerpo armónicamente desarrollado y llevado a su punto supremo de energía, penetra el espíritu de la danza. Para el gimnasta, el movimiento y la cultura del cuerpo son un fin en sí, pero para el bailarín no son sino medios. El mismo cuerpo debe ser
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Apenas mis ojos atónitos contemplaron su belleza me abalancé a él desvanecida. Como la llama en la llama, nos quemamos en un mismo fuego. Al fin encontraba a mi igual, a mi amor, a mi otro yo: no éramos dos, sino uno, ese único ser maravilloso de que habl
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Toda mujer inteligente que lee el contrato matrimonial y que lo acepta, merece todas sus consecuencias.
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El que varios hombres simples hayan inventado en una sola generación una personalidad tan poderosa y atrayente, una moralidad tan noble y una visión de hermandad humana tan inspiradora, sería un milagro mucho más increíble que cualquier otro relato que es
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Las contradicciones son minucias de poca importancia, carecen de sustancia; en los elementos esenciales los evangelios sinópticos concuerdan notablemente bien, y pintan un cuadro consecuente de Cristo”.