Al entrar en sociedad deben cogerse las llaves del corazón y meterlas en el bolsillo; los que las dejan en su sitio son estúpidos.
Frases célebres sobre: tra. [Página 671]
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Una pasión verdadera transforma de pronto al adolescente en hombre.
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El talento se desarrolla en lugares tranquilos, el carácter en el tumultuoso curso de la vida.
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En la gran mesa de juego que es la vida, el incómodo no es el tramposo -que se limita a jugar de una determinada manera, pero participa- sino el que rompe la baraja.
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Nada muestra tan claramente nuestro carácter como la cosa que nos hace reír.
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La paloma protesta contra el aire sin darse cuenta de que es lo único que le permite volar.
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Las palabras de aliento después de la censura son como el sol tras el aguacero.
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El carácter de un hombre traza su destino.
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Dos piedras preciosas, la una falsa y la otra buena, son difíciles de distinguir: la firmeza y la obstinación
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Sobre las rosas se puede filosofar, tratándose de patatas hay que comer.
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Todas las épocas decadentes son subjetivas y por contra todas las épocas de progreso son objetivas.
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Por el poder de la verdad mientras viva habré conquistado el universo
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El sujeto ha de pensarse como único fundamento, abstraerse del ente libre exterior y atribuirse a sí solo su actividad.
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Gracias a nuestra ignorancia, que no a nuestros conocimientos, vamos seguros por la vida.
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No se puede hacer otra cosa que escribir una vez que ya has limpiado los platos.
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Un hombre sólo habla cuando algo lo excita fuera de sí mismo, como, por ejemplo, no poder encontrar sus calcetines.
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Pero, ¿Qué se sabe acerca de lo que se quiere? Se quiere o no se quiere, no hay más alternativa. Si tratamos de reflexionar sobre lo que se quiere, veremos que la mayoría de las veces no interviene la voluntad.
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No había podido decidir entonces qué instintos debían reprimirse y qué parte de su yo debía sacrificar a la sociedad en la que se disponía a entrar.
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La sociedad honra con el nombre de caracteres a quienes han buscado y encontrado su sitio, a quienes han jugado un papel, a quienes han llegado a descubrir ciertas reglas de conducta que terminan por asimilarlas automáticamente a sus acciones.
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No se es multimillonario mientras se puedan contar los millones.