Deberíamos recibir bien los trabajos, sabiendo que vienen por providencia divina.
Frases célebres sobre: tra. [Página 926]
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La mayor muestra de valentía es ver a un gran hombre luchar contra la adversidad
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La vida es una obra teatral que no importa cuánto haya durado, sino cuánto bien haya sido representada
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A través de lo áspero se llega a las estrellas.
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El vino lava nuestras inquietudes, enjuaga el alma hasta el fondo y asegura la curación de la tristeza
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Sea ésta la regla de nuestra vida: decir lo que sentimos, sentir lo que decimos. En suma, que la palabra vaya de acuerdo con los hechos
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Pensábamos en secretos. Auténticos secretos, e insidiosos. Tantos que eran incontables. Cuando ahora trato de dilucidar quién sabía qué y quién no sabía nada, quién lo sabía todo y quién era un farsante, tengo que parar y desistir, porque la cabeza me da
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Estar enamorada no es como tener un canario en una jaula -dijo-. Cuando pierdes a tu novia no sales a buscar otra que la sustituya.
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Era como si algo se hubiese interpuesto entra las dos, sin que yo lo supiera: una especie de hilo. Me atraía hacia ella, dondequiera que estuviese. Era como...Es como si la amases, pensé.
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Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato.
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Procuremos olvidar lo que traído a la memoria nos entristece
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No hace buenas obras el que contra su voluntad es útil.
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Muchas cosas tienen reputación, no por su valor, mas por flaqueza nuestra.
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Todo lo puede esperar el hombre mientras vive.
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Trabajos nos dan quien grandezas nos promete.
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Cumple religiosamente tus obligaciones del modo mismo que las contrajeres.
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Para nuestra avaricia, lo mucho es poco, y para nuestra necesidad, lo poco es mucho.
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Turbada transparencia me dejaste. Porque tu blanca miel labró mis huesos y en limo y hojarasca me encerraste.
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Aquí jadeo hasta acabar la sangre clavada en la canción mi lanza triste, hasta que el fruto de su viejo vientre lance al estrago la materna esfinge.
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Porque hay uno, entre todos uno, glorioso pasto de la llaga. Rey sin ventura. El inocente: el que ha traído la palabra.