Las armas se deben reservar para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten.
Frases célebres sobre: últim. [Página 26]
Hay un total de 739 freses célebres sobre "últim" este sitio web. [Página 26]
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Comprendo mi destino –se dijo al fin con tristeza-. ¡Muy bien¡!Estoy preparado¡ Acaba de comenzar mi soledad última.
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La sencillez y naturalidad son el supremo y último fin de la cultura.
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El último cristiano murió en la cruz.
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En última instancia lo que amamos es nuestro deseo, no lo deseado.
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En la tremenda corriente contemplo el último instante de mi vida. La corriente es tan fuerte que lo arrastraría todo, incluso piedras, una catedral, una ciudad. Hay una tempestad que ruge en el interior de las aguas del río. Del viento que se debate
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Hay en la azafata la nostalgia de quien va a morir pronto. Fíjense en cómo ve las cosas con la dulzura de una última mirada.
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Y al viejo Dios se le ocurre una última decisión: el hombre se ha vuelto científico — no queda otro remedio, ¡hay que ahogarlo!
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Olvidaba que en todo combate entre el fanatismo y el sentido común, pocas veces logra este último imponerse
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Ya ves que es tan honda la pena sentida, que nada hay más triste que el último adiós.
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La perfección de las costumbres consiste en vivir cada día como si fuera el último.
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Realiza cada una de tus acciones como si fuera la última de tu vida
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Realiza cada acto de tu vida como si fuera el último.
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¡Qué sabio y feliz es aquel que procura ser ahora como desea que Dios lo encuentre en su última hora!
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Generalmente, trabajamos más para enojar a quienes nos atacan, que para alegrar a quienes nos apoyan. En Chile me pasó esto último.
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Ni antes cuando perdimos 6-1 y 7-1 con Barça y Madrid éramos la última mierda que cagó Pilatos ni ahora somos el Bayer Leverkusen; no, somos el Sporting.
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Que lo pases bien en la estancia, estudia inglés y trata de aprender por último, nunca al principio, la palabra yes, que significa... ¡Sí! Usando poco ese monosílabo conquistarás al mundo...
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Estoy solo en el último tramo de la ausencia y el dolor hace horizonte en mi demencia.
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Y sonrío y me callo porque, en último extremo, uno tiene conciencia de la inutilidad de todas las palabras.
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Una sombra más leve y más sencilla, que nace de tus piernas, se adelanta para anunciar el último, el más puro milagro de la luz: tú contra el alba.