Yo siempre había estado convencida de que no ocupaba un espacio demasiado grande en el mundo. Cuando alguien se va, todos, tarde o temprano, acaban por acostumbrarse. Eso es así, sin duda alguna. Pero cuando me imaginaba a las personas a las que yo amaba
Frases célebres sobre: umbra. [Página 6]
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Fue sólo un instante, pero estas palabras me trastornaron. Porque brillaron muy fuerte y me deslumbraron. Acabaron colmando mi corazón.
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Tan grandes son tus ojos, que tu alma era quizá como un enorme incendio, cual una lumbrarada de colores, como un fanal de faro.
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El periodismo es el deslumbramiento de la noticia.
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En la pureza de mi cama de hospital, durante semanas sin fin, mirando el techo en la penumbra mientras aquellos pobres hombres roncaban, comprendí que la vida es una creación brutal, hermosa y cruel
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Ya no soy un ser humano, ¡Todo vive! ¡No existe la nada!. No lo comprende nadie más que yo, el más vil de los gusanos, que, encumbrado por el sufrimiento más inaudito, ha alcanzado la cordura a través de la locura.
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Un gobierno nuevo tiene que deslumbrar y sorprender; cuando deja de brillar, cae.
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Me he acostumbrado a no planificar
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Tarde, ya en el umbral de mis noventa años se abrió la puerta en mí y entré en la claridad de la mañana.
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Quiero decirles la verdad de una humilde mujer del pueblo ¡La primera mujer del pueblo que no se dejó deslumbrar por el poder ni por la gloria!
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Cuando el tiempo pase y tu me olvides, silencioso vivirás en mí; porque en la penumbra de mis pensamientos, todos los recuerdos me hablarán de tí
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Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados una a arrollar, el otro a no ceder; la senda estrecha, inevitable el choque
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Almita mía, vagabunda y juguetona, huesped y compañera del cuerpo, ¿adónde irás ahora pálida, fría, desnudita, privada de tus acostumbrados solaces?
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Acostumbrarse a la felicidad es una gran infelicidad
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Frívola con arte y graciosa cual una muñeca, sin sensibilidad, su existencia entera la consagraba a mantener el prestigio de estar de moda, deslumbrando por el gusto artístico y exótico de sus vestidos.
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La razón es una antorcha que alumbra todo ser espiritual, que da colorido e ilumina a las operaciones del alma.
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¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador? Búscalo sobre la bóveda estrellada. Allí, sobre las estrellas, debe vivir.
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Algunos dirán que la falaz belleza creada por la penumbra no es la belleza auténtica. No obstante, como decía anteriormente, nosotros los orientales creamos belleza haciendo nacer sombras en lugares que en sí mismos son insignificantes.
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¡Oh, Heracles! Aquí está Sócrates con su acostumbrada ironía; ya les había yo dicho a éstos que tú no querrías contestar, sino que fingirías y acudirías a todo antes que responder, si alguno te preguntaba.
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Por mi parte, prefiero acariciar que apresar, tomar algunos desvíos agradables en mi camino que ir directamente hasta la meta, permanecer en el umbral de un rostro, de un ser, antes de acercarme, el pasar por simple antes que pareces estar informado de to