Los romanos hicieron unas carreteras tan buenas, que hasta hace cinco o diez años no han empezado a tocarlas.
Frases célebres sobre: unas. [Página 13]
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Franco era un hombre bajito que gastaba unas bromas muy pesadas. Tenía que ser un hombre muy duro, porque estuvo cuarenta años a régimen, todas las noches cenando piña.
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Vinieron casualmente a mis manos unas escrituras bárbaras, más antiguas que las doctrinas de los griegos y, si a los errores de éstos se mira, realmente divinas. Y hube de creerlas por la sencillez de su dicción, por la naturalidad de los que hablan, ...
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Pues se dice que, como lo injuriaban tanto por su pobreza como por la inutilidad de la filosofía, supo, por medio de la astrología, cómo sería la produción de aceitunas. Así, cuando aún era invierno, se procuró una pequeña cantidad de dinero, y depositó f
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Algunas veces la imagen sigue al sonido y representa un papel secundario y no viceversa. El sonido es algo más que una simple ilustración de lo que está sucediendo en la pantalla.
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En el fondo, entre la fiebre excitada y la sabiduría hay un combate, y algunas veces gana la fiebre, otras veces es la sabiduría la que pierde
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Nunca he sido partidario de la mujer escritora. La poesía ha de estar siempre en el corazón de la mujer, en sus labios algunas veces; pero nunca en su pluma. La mujer que abre su corazón a los lectores está muy expuesta a perder lo que constituye el mayor
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Pero el instinto es algo que trasciende el conocimiento. Tenemos, sin duda, algunas fibras de lo más sutiles que nos permiten percibir verdades cuando la deducción lógica o cualquier otro esfuerzo obstinado del cerebro son vanos. Durante un tiempo, titube
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Pero ustedes saben que el instinto es algo que trasciende el conocimiento. Indudablemente, tenemos algunas fibras de lo más sutiles que nos permiten percibir verdades cuando la deducción lógica o cualquier otro esfuerzo obstinado del cerebro son en vano.
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Esta determinación de la mujer de competir para usurpar a los hombres de sus puestos en el ambiente laboral está desmorando algunas de las mejores tradiciones, que probadamente eran clave para un progreso lento pero seguro del mundo.
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A algunas mujeres les gusta la compañía de los afeminados porque con ellos olvidan lo que las rebaja frente a un hombre: una fealdad evidente, una anatomía retocada, una vulva deforme, un cerebro de mosquito.
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No tenemos lágrimas suficientes para todas las desgracias del mundo, hay que reírse de algunas de ellas. De las tuyas, por ejemplo.
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¡Pobre Beethoven, tan contrahecho! Unas bonitas piernas habrían cambiado profundamente su existencia.
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Cuando yo frecuentaba a Guido Brunner él aún era embajador y nunca vi en la Embajada ninguna movida de convolutos. Lo que sí daba Brunner era unas fiestas muy fastuosas. Los eternos mendigos ilustres de la literatura íbamos allí a comer.
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Yo tengo pruebas, que no las voy a revelar, son de inteligencia militar y policiva, de algunas de las personas que han ido a Estados Unidos, que dicen: ya nos tiramos en el Tratado acusando a este tal por cual de Uribe.
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El único problema con algunas vidas es la falta de compromiso y ganas de vivir una propia.
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Les digo a mis estudiantes que traten de conocer a las moléculas, tan bien que cuando tengan algunas preguntas concernientes a las moléculas, ellos puedan preguntarse a sí mismos, ¿qué haría yo si fuera esa molécula?
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No estoy afectado por la violencia de la forma en que algunas personas lo están. No sé por qué, pero me gusta esa intensidad.
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Echo de menos tener a alguna mujer a la que abrazar y con la que pasar una buena noche. Pero estoy buscando. Mientras tanto tengo unas cuantas relaciones que no son demasiado importantes.
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No creo en una gran conspiración que dirige todo. Prefiero pensar que hay, como mínimo, en cualquier momento dado, unas 24 conspiraciones en marcha. Y hasta donde he sido capaz de descubrir en todos mis años de estar involucrado más o menos a regañadiente