Veamos ahora el desorden, lo que las gentes sensatas llaman desorden. Es la protesta del pueblo contra el innoble orden presente, la protesta para romper las cadenas, destruir los obstáculos y marchar luchando hacia un provenir mejor. El desorden es el ti
Frases célebres sobre: ven. [Página 130]
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La juventud se emancipa poco a poco, arroja los prejuicios por la borda, la crítica vuelve. El pensamiento despierta desde luego en algunos; pero insensiblemente el despertar gana la mayoría; dado el impulso, la revolución surge.
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Hay ocasiones en que es más ventajoso experimentar un quebranto que un lucro
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..que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte. -Ahora -dije yo- comprendo lo que dices; si es verdad o no, voy a tratar de verlo. Has contestado, Trasímaco, que lo justo es lo conveniente.
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Dos excesos deben evitarse en la educación de la juventud; demasiada severidad, y demasiada dulzura.
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El más importante y principal negocio público es la buena educación de la juventud.
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Los muertos son los únicos que ven el final de la guerra.
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...: el silencio que los jóvenes han de guardar ante personas de más edad; cómo han de hacer que se sienten y levantarse ellos en su presencia; el respeto de los propios padres; y también el modo de cortarse el pelo, de vestir y calzar,el pergeño general
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La perseverancia es invencible. Es por ello que el tiempo. en su acción, destruye y derriba toda potencia
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La muerte de los jóvenes constituye un naufragio. La de los viejos es un atracar en el puerto
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¡Cuán cierto es que la fortuna está muy fuera del alcance del juicio humano, y que respecto a ella nada sirven nuestros raciocinios!
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Los hombres viven celosos de la inmortalidad.
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No son los ojos los que ven, sino que nosotros vemos por medio de los ojos
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Y resulta evidente que ningún arte ni gobierno dispone lo provechoso para sí mismo, sino que, como veníamos diciendo, lo dispone y ordena para el gobernado, mirando al bien de éste, que es el más débil, no al del más fuerte.
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Por tanto, no hay disciplina alguna que examine y ordene la conveniencia del más fuerte, sino la del ser inferior y gobernado por ella.
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Porque sin duda alguna se ordena a los inferiores hacer lo inconveniente para el más fuerte.
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Debemos, pues, según parece, vigilar ante todo a los forjadores de mitos y aceptar los creados por ellos cuando estén bien y rechazarlos cuando no; y convencer a las madres y ayas para que cuenten a los niños los mitos autorizados, moldeando de este modo
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La medicina, pues, no busca lo conveniente para sí misma, sino para el cuerpo.
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Tu estás joven, hijo mío, y cuando pasen los años el tiempo hará sus cambios y hará retroceder muchas cosas que expresas en tus opiniones actuales. Contrólate, por lo tanto, y no sirvas de árbrito para juzgar el mundo.
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Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte