No me queda otro camino que la victoria o la muerte. Dentro de cuatro días: o vencedor, o mordiendo tierra en el campo de batalla
Frases célebres sobre: victori. [Página 11]
Hay un total de 333 freses célebres sobre "victori" este sitio web. [Página 11]
-
-
¡Hasta la victoria... Patria o muerte!
-
Leeré mi victoria en tus ojos, contemplando, y probando el cambio; luego dejaré, indiferente, mi noble premio en manos de las armas distantes.
-
El pueblo de Alemania, embriagado por las ideas de victoria, no sospecha lo terrible que es la guerra.
-
Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.
-
La juventud ama el honor y la victoria más que el dinero. En realidad, apenas se preocupa de éste, porque todavía no ha aprendido lo que significa carecer de él.
-
La victoria tiene muchas madres y la derrota es huérfana
-
Te duele la victoria, y dócilmente a cuestas tu destino de amor llevas, delicada y sangrienta vida mía
-
Deja que inquieten al hombre que loco al mundo se lanza; mentiras de la esperanza, recuerdos del bien que huyó; mentiras son sus amores, mentiras son sus victorias, y son mentiras sus glorias, y mentira su ilusión
-
La derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce
-
Hay derrotas que tienen más dignidad que una victoria
-
Hay derrotas que tienen más dignidad que la victoria.
-
Un guerrero acepta la derrota como una derrota, sin intentar transformarla en victoria
-
La gran victoria que hoy parece fácil fue el resultado de pequeñas victorias que pasaron desapercibidas
-
La mayor victoria está en vencerse a sí mismo.
-
El peón es el más importante instrumento de la victoria.
-
La vida es dura, si ha de ser grande. Solo admite elección entre victoria y derrota, no entre guerra y paz.
-
Si la política es una guerra sin armas, el derecho al derecho es el botín del partido victorioso.
-
Y eché una última mirada a los hermosos pechos medio visibles, a los maravillosos hombros y a los brazos infantiles. Mientras regresaba a mi mesa sentía en lo más hondo con una sensación de victoria que, como una ola gigantesca que golpea la orilla, la fe
-
Un error reconocido es una victoria ganada.