Belladona: En italiano es una mujer hermosa, en nuestro idioma un veneno mortífero. Un ejemplo irrefutable de que ambas lenguas coinciden en lo esencial.
Frases célebres de Ambrose Bierce.
Ambrose Gwinett Bierce fue un escritor, periodista y editorialista estadounidense. Su estilo lúcido y vehemente le ha permitido conservar la popularidad un siglo después de su muerte, mientras que muchos de sus contemporáneos han pasado al olvido. Ese mis
-
-
Felicidad: una agradable sensación que surge de la contemplación de la miseria de otro.
-
Futuro: Periodo de tiempo en el que prosperan nuestros negocios, nuestros amigos son verdaderos y nuestra felicidad segura.
-
Guerra: Desatar con los dientes un nudo político que no se puede deshacer con la lengua.
-
Pintura: El arte de proteger la superficie plana de los daños del clima para exponerla a los daños de la crítica.
-
Política: Conducción de los asuntos públicos para el provecho de los particulares.
-
Citas: una manera de repetir erróneamente las palabras de otro.
-
Si deseas que tus sueños se hagan realidad... ¡despierta!
-
Todos son locos, pero el que analiza su locura, es llamado filósofo
-
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuantas cosas viejas hay que no conocemos.
-
Un cobarde es una persona en la que el instinto de conservación aún funciona con normalidad.
-
Un egoísta es una persona que piensa más en sí misma que en mi.
-
Una mujer sería encantadora si uno pudiera caer en sus brazos sin caer en sus manos.
-
Oportunidad: una ocasión favorable para idear una decepción.
-
Con extender un brazo cualquiera de ellos podría haber tocado al octavo hombre, que yacía sobre la mesa, boca arriba, parcialmente cubierto con una sábana, sus brazos extendidos a sus lados. Estaba muerto.
-
El hombre que tenía el libro no estaba leyendo en voz alta, y nadie hablaba; todos parecían esperar a que ocurriera algo; sólo el muerto no esperaba nada.
-
Los soldados ríen con facilidad en los intervalos de la batalla, y una broma en la cámara de ejecuciones conquista por sorpresa.
-
¡Esa Maldita Cosa!
-
Fue sólo cuando alcanzó el bosque que pude alejar mis ojos para ver a mi compañero. Estaba muerto.
-
Al principio creí que se había vuelto loco, pero al regresar a casa no encontré ninguna alteración en su conducta excepto la que se debía claramente al miedo de ser castigado.