Todo alrededor del altar había flores. Le gustaba la música que estaban tocando en ese momento. Vio al Religioso delante de sí y reconoció su aspecto. Entonces, cerró suave los ojos, se inclinó un poco hacia adelante y dijo: Sí.
Frases célebres de Boris Vian. [Página 2]
Boris Vian fue un escritor, poeta, cantante y músico francés, que también escribió con el seudónimo de Vernon Sullivan. Su obra fue a menudo controvertida. Aunque tanto sus diez novelas como sus actuaciones de jazz fueron muy admiradas
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De repente, ante los viajeros, apareció una colina. El automóvil la abordó como una tromba. Llovía a cántaros. Los relámpagos enviscaban el cielo con pegajosos resplandores. La colina, creciendo paulatinamente, se convirtió en montaña.
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A medida que pasaban los subvertigueros les rompían en la cabeza globitos de cristal muy delgado llenos de agua lustral y les hincaban en los cabellos bastoncillos de incienso encendidos que ardían con llama amarilla en los hombres y violeta en las mujere
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Por la abertura de la doble puerta veía chicos y chicas. Una docena de ellos estaban bailando. La mayoría, de pie los unos al lado de los otros, estaban juntos, por parejas del mismo sexo, con las manos en la espalda, e intercambiaban impresiones poco con
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Chloé se había puesto las medias, finas como humo de incienso, del mismo color que su clara piel, y los zapatos de tacón alto de piel blanca. El resto de su cuerpo estaba completamente desnudo, a excepción de una pesada pulsera de oro azul, que hacía pare
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Boris Vian 10 de marzo de 1920 - 23 de junio de 1959 el hombre que vivio muchas vidas en 39 años.
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Lo que me interesa no es la felicidad de todo hombre, sino la de cada hombre
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El humor es la cara civilizada de la desesperación
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Niego que una cosa tan inútil como el sufrimiento pueda dar derechos a lo que sea, al que sea, sobre lo que sea.
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Lo que me interesa, no es la felicidad de todos los hombres, es la de cada uno.
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Luchar no significa avanzar.
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¿Hay alguien más solo que un héroe?
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El oficio de asesino no resulta, en verdad, nada descansado.
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Una solución que te hunde vale más que cualquier incertidumbre.
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Tenía la piel color de ámbar y sabrosa como la pasta de almendras.
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Las tiendas de flores no tienen nunca cierres metálicos. A nadie se le ocurre robar flores.
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Su piel, puesta a punto de caramelo por efecto de los rayos de sol, suscitaba deseos de morder.