Sin la esperanza de la inmortalidad, nadie afrontaría la muerte por su patria.
Frases célebres de Cicerón. [Página 10]
Marco Tulio Cicerón fue un jurista, político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana.
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No basta tener la virtud y no hacer uso de ella; es como tener un arte y no ejercitarlo.
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La vida no es nada sin amistad.
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Ningún hombre es tan viejo que no crea que no puede vivir otro año.
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Si yerro en mi creencia de que las almas de los hombres son inmortales, yerro alegremente y no deseo verme libre de tan delicioso error.
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Los hombres pueden hacer bueno lo que es malo y malo lo que bueno.
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La temeridad acompaña a la juventud, como acompaña la prudencia a la vejez.
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La virtud es la perfección de la naturaleza.
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Cuanto más virtuoso es el hombre, menos acusa de vicios a los demás.
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Es más propio del hombre de recto carácter el odio abierto y declarado, que ocultar los sentimientos bajo un semblante tranquilo.
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La verdadera gloria echa raíces y se expande; los vanos pretendimientos caen al suelo como las flores. Lo falso no dura mucho.
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El dolor, si grave, es breve; si largo, es leve.
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El curso de la vida es breve; el de la gloria, eterno.
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El corazón del hombre es el que debe hacerse rico, no sus arcas.
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De la misma manera que la fuerza del espíritu supera a la del cuerpo, los sufrimientos espirituales son más intensos que los corporales.
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Se debe empezar pronto a ser viejo si se quiere serlo mucho tiempo.
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El hábito es casi una segunda naturaleza.
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Puesto que no nos es permitido vivir mucho, debemos por lo menos hacer algo para desmostrar que hemos vivido.
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No sé, si, con excepción de la sabiduría, los dioses inmortales han otrogado al hombre algo mejor que la amistad.
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La extremada rectitud es la mayor injusticia.