Las leyes se acallan con las armas.
Frases célebres de Cicerón. [Página 14]
Marco Tulio Cicerón fue un jurista, político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana.
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Los apetitos del estómago y del paladar, lejos de disminuir a medida que los hombres envejecen, van en aumento con la edad.
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Los deseos del joven muestran las virtudes futuras del hombre.
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Los Dioses han existido siempre y nunca han nacido.
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Los poetas nacen, los oradores se hacen.
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Ningún hombre ha llegado a ser grande sin un toque de divina inspiración.
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No hay absurdo que no haya sido apoyado por algún filósofo.
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No hay fortaleza tan bien defendida que no pueda conquistarse con dinero.
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Donde quiera que se esté bien, allí está la patria.
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El don más noble y excelente que el cielo ha concedido al hombre es la razón, y entre todos los enemigos con los que la razón tiene que luchar, el placer es el más importante.
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El espíritu recto se regocija con el bien y sufre con el mal.
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El hombre condena cuando no entiende.
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El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, me parece más culpable que el que lo corrompe con dinero.
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Hay enfermedades del alma más perniciosas que las del cuerpo.
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Hay que comer y beber con tal moderación, que nuestras fuerzas se restauren y no se recarguen.
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Historia est vita memoriae, magistra vitae.
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¿Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?
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La aspiración democrática no es una simple fase reciente de la historia humana. Es la historia humana.
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La evidencia es la más decisiva demostración.
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Los deseos deben obedecer a la razón.