Hay que defenderse de todo lo que somos, pero de tal manera que no lo destruyamos.
Frases célebres de Elias Canetti. [Página 2]
Elias Canetti Escritor y pensador en lengua alemana, Premio Nobel de Literatura en 1981.
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Sucumbiré, se que sucumbiré, pero puedo decir que me he resistido contra ello toda una vida. Si no me hubiera resistido toda una vida, importaría poco que también yo haya de sucumbir.
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¿Podríamos tener aún esperanzas para el pasado?
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La indignidad del ataque nos confiere dignidad.
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Que uno espere sobrevivir a todos es el pecado capital.
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No es viejo, aún odia la muerte, nunca será viejo, siempre odiará la muerte.
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No es frecuente que el mayor deseo de alguien sea tener una biblioteca
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Nubes de palabras usadas, ¿qué lluvia van a dar?
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Es inútil, no tiene sentido, incluso es despreciable dar por perdida a la humanidad.
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Se puede desear mucho y siempre será demasiado poco. Pero lo que deseamos poseer siempre es demasiado.
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Sigo sin saber por qué se ama a un hermano más que a cualquier otro hombre.
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Dos clases de hombres: Los reacios a la confesión y los confesantes apasionados.
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El que lucha por conservar la fama está perdido. Lo que importa es la eficacia de las ideas, nada más.
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De cada daño que sufren los que amamos brota un mar de ternura.
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Una ofensa tiene valor exactamente en la medida en que te obliga a reflexionar.
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Porque podría ser que algunos historiadores quisieran conservar aquello que los poderosos han destruido.
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No son los pensamientos más profundos los que actúan más duraderamente sobre el mundo.
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El superviviente que ya no conoce a nadie. ¿Es verdaderamente un superviviente?
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Cuando adviertas que alguien no te quiso bien, investiga primero qué fue lo que lo disgustó en ti. Puede que tuviera razón.
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Una convicción nunca se acaba, hay que llevarla al abrevadero