No hay que sobrestimar lo inusitado. Hay que dotar de aguijones a lo común y corriente.
Frases célebres de Elias Canetti. [Página 4]
Elias Canetti Escritor y pensador en lengua alemana, Premio Nobel de Literatura en 1981.
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Lo que más aprecio en un verdadero escritor es aquello que omite por orgullo.
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Todo lo que ha ocurrido teme a su palabra.
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Es difícil mantener la crueldad necesaria que nos permita ser implacables en nuestros juicios. La ternura de los recuerdos se va extendiendo por todas partes; si nos diluimos en ella será imposible mirar a alguien con los duros ojos de la realidad.
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Hoy me seduce la idea de comenzar una vida en un nuevo idioma. Amo el lugar donde vivo más que cualquier otro. Me resulta tan familiar como si hubiese nacido aquí. A fuerza de ser un eterno extranjero, soy el más auténtico de sus habitantes.
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La muerte aceptada con resignación no es ningún honor.
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Uno siente que ciertas palabras son terribles para todos los demás, salvo para nosotros mismos.
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Ser mejor sólo quiere decir: llegar a conocer mejor. Sin embargo, debe ser un conocimiento que no nos dé tregua, que nos acose siempre. Es mortal un conocimiento que nos vaya aplacando.
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¡Y si algún día se llegara a comprobar que nosotros -los eternos penitentes del futuro- hemos vivido en el mejor de los tiempos posibles!
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Por ninguna parte veo un dios de la vida, veo sólo ciegos que adornan sus crímenes con dios.
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Le sangraban los ojos, nunca el corazón.
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El que respira, dice: tengo todavía todo por respirar. El infeliz, dice: tengo todavía lugar para las desdichas de los otros. El que ha muerto, nos dice: no conozco nada todavía, no puedo estar muerto.
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Uno debe terminar antes de haber dicho todo. Algunos lo han dicho todo antes de empezar.
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Todo el arte consiste en no engañarse a sí mismo: mínimas islas de rocas en todo un mar de autoengaños. Lo que más puede lograr un hombre es aferrarse a ellas y no ahogarse.