Sobre todo, no hablemos jamás de los hombres para denigrarlos, ensalzarlos o compararlos.
Frases célebres de Epicteto. [Página 3]
Epicteto fue un filósofo griego, de la escuela estoica, que vivió parte de su vida como esclavo en Roma.
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Sólo existe una forma de felicidad, que es dejar de preocuparnos por aquellas cosas que estén más allá del poder de nuestro deseo.
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Toda la filosofía se basa en dos palabras: sustentarse y abstenerse.
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Un barco no debería navegar con una sola ancla, ni la vida con una sola esperanza.
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Acusar a los demás de nuestras propias desgracias es consecuencia de nuestra ignorancia; acusarse a sí mismo es comenzar a entenderse, no acusar ni a otros ni a sí, esa es la verdadera sabiduría.
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No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre.
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Los hombres se fijan a sí mismos su precio, alto o bajo, según les parece, y cada uno vale el precio en que se estima. Valórate como hombre libre o esclavo, que esto no depende más que de ti
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Nadie es libre si no es dueño de sí mismo
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Sólo el hombre culto es libre.
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No nos perturban las cosas sino las opiniones que de ellas tenemos.
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Para juzgar si un hombre es libre no te pares a mirar sus dignidades, porque, al contrario, más esclavo es cuando más elevado cargo desempeña.
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Recuerda que debes conducirte en la vida como en un banquete. ¿Un plato ha llegado hasta ti? Extiende tu mano sin ambición, tómalo con modestia. ¿Se aleja? No lo retengas.
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Tú puedes ser invencible, si no te enganchas en combate alguno cuya victoria no dependa de ti.
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Si tomas cualquier rol superior a tus fuerzas, has procedido torpemente, a la vez que desechaste el que habrías representado bien.
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Algunas señales del que progresa en el estudio de la sabiduría: a nadie censura, a nadie alaba, no se queda de nadie, y no acusa a nadie, no habla de sí como si él fuera o supiera algo.
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¿Qué es la muerte sino un espantajo?
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Debemos rehuir la amistad de los malos y la enemistad de los buenos.
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Sólo el hombre culto puede ser libre.
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La desgracia de los hombres proviene siempre de que colocan mal su precaución y su confianza.
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Primero habla contigo mismo de lo que quisieras ser; y entonces haz lo que tengas que hacer.