Un idealista es un hombre que, partiendo de que una rosa huele mejor que una col, deduce que una sopa de rosas tendría también mejor sabor.
Frases célebres de Ernest Hemingway. [Página 3]
Ernest Hemingway fue un escritor y periodista estadounidense. Premio Nobel de Literatura 1954.
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Ahora me han derrotado, pensó. Soy demasiado viejo para matar tiburones a garrotazos. Pero lo intentaré mientras tenga los remos y la porra y la caña.
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No comprendo estas cosas. Pero es bueno que no tengamos que tratar de matar el sol o la luna o las estrellas. Basta con vivir del mar y matar a nuestros verdaderos hermanos.
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Al mirarla y observar su agradable sonrisa, sintió que la muerte se acercaba de nuevo. Esta vez no fue con ímpetu. Fue una ráfaga, como las que hacen vacilar la luz de una vela y extienden su llama con su gigantesca sombra proyectada hasta el techo.
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Será más difícil de comer que el bonito, pero después de todo, nada es fácil.
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No hay persona digna de comérselo, a juzgar por su comportamiento y su gran dignidad.
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Este pez podría alimentar a mucha gente, pero ¿Serían dignos de comérselo? No claro que no.
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Los peces no son tan inteligentes como los que los matamos. Pero son más nobles y más hábiles.
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Era una mujer maravillosa de verdad...Y en aquel preciso instante se le ocurrió pensar que iba a morir.
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Eres una perra dijo-, una perra rica. Ahora estoy lleno de poesía. Podredumbre y poesía. Poesía podrida...
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Soy un hombre viejo y cansado. Pero he matado a este pez que es mi hermano y ahora tengo que terminar la faena.
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Has tratado de comprarla la suerte con ochenta y cuatro días en el mar. Y casi estuvieron a punto de vendértela.
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El castigo del anzuelo no es nada. El castigo del hambre y de que se halle frente a una cosa que desconoce lo es todo.
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Cada día que pasaba rodeado de comodidades y siendo lo que despreciaba, embotaba su habilidad y reblandecía su voluntad de trabajo...
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Decía siempre la mar. Así es como dicen en español cuando la quieren. Aunque hablen mal de ella siempre se refieren a ella como si fuera una mujer.
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La luna, pensaba, le afectaba lo mismo que a una mujer.
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Tal vez yo no debería ser pescador, pero para eso he nacido.
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Y se dio cuenta de que nadie jamás está solo en el mar.
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Por beber tanto que he embotado el límite de mis percepciones...
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Nadie debiera estar sólo en su vejez, pensó. Pero es inevitable.