Así frecuentemente el hombre se deslumbra con lo hermoso; elige lo aparente, abrazando tal vez lo más dañoso; pero escarmiente ahora en tal cabeza. El útil bien es la mejor belleza
Frases célebres de Félix María de Samaniego.
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Aparta la amistad de la persona que, si te ve en el riesgo, te abandona.
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¿Has cumplido con tu deber? Confía en el Cielo que no te abandonará.
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No anheles el bien futuro: mira que ni el presente está seguro.
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Es el peor enemigo el que aparenta no poder causar daño, porque intenta, inspirando confianza, asegurar su golpe de venganza
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¡Cuántas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño!
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El mérito aparente es digno de desprecio; la virtud solamente es del hombre el ornato verdadero
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Dijo la zorra al busto, después de olerlo: Tu cabeza es hermosa, pero sin seso. Como éste hay muchos, que aunque parecen hombres, sólo son bustos.
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La traición, aun soñada, es detestable
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Prestad auxilio si queréis hallarlo
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Conviene al poderoso para los infelices ser piadoso; tal vez se puede ver necesitado del auxilio de aquel más desdichado
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Todo varón prudente, aconseja en el tiempo conveniente; que es hacer de la ciencia vano alarde dar el consejo cuando llega tarde
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Tenga paciencia quien se cree infelice; que aun en la situación más lamentable, es la vida del hombre siempre amable
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Yo venero tu sentir en esto de no seguir del enemigo el consejo
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Nada teme perder quien nada tiene
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Quien al poder se acoja de un malvado, será, en vez de feliz, un desdichado
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¡Cuántos hay que teniendo lo bastante enriquecerse quieren al instante, abrazando proyectos a veces de tan rápidos efectos que sólo en pocos meses, cuando se contemplaban ya marqueses, contando sus millones, se vieron en la calle sin calzones!
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Si al evitar los riesgos la razón no nos guía, por huir de un tropiezo, damos mortal caída
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Te juzgarán virtuoso si eres, aunque perverso, poderoso; y aunque bueno, por malo detestable cuando te miran pobre y miserable
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Es de suma importancia tener en los trabajos tolerancia; pues la impaciencia en la contraria suerte es un mal más amargo que la muerte.