En esa otra vida hay una mezcla de algo puramente fantástico, ardientemente ideal, y de algo terriblemente ordinario.
Frases célebres de Fiódor Dostoyevski. [Página 5]
Fiódor Mijáilovich Dostoyevski fue un novelista ruso del siglo XIX. Autor de Los hermanos Karamázov, El idiota, Crimen y castigo y Los endemoniados, entre otras obras.
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Cuando digo que mira, miento. No mira, sino que contempla distraídamente. De modo que quizá sólo fugazmente, casi sin querer, puede ocuparse de lo que le rodea.
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Con su propio rincón, junto a un ser querido que le escucha como usted me escucha ahora, ángel mío, con la boca y los ojos abiertos en una noche de invierno.
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Pero hasta tanto que llegue ese momento amenazador nuestro héroe no desea nada, porque está por encima del deseo, porque está saciado, porque es artista de su propia vida y se forja cada hora según su propia voluntad.
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Dígame... ¿Por qué en tales momentos se corta el aliento?
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A quien al cabo le resultó imposible vivir en este mundo...
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La vergüenza, el amor, el orgullo, todo hablaba en mí al mismo tiempo.
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¿Tengo yo la culpa de no poder soportar ahora un día de duda?
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No, soy yo, el que le da las gracias a usted... Por haberla encontrado...
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Yo le quiero a él, pero esto pasará, esto tiene que pasar. Es imposible que no pase, está pasando ya, lo siento...¿ Quién sabe? Quizá termine hoy mismo, porque le odio, porque se ha reído de mi, mientras que usted ha llorado aquí conmigo.
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Me puse a consolarla, a buscar razones que explicaran la ausencia de él, a ofrecer argumentos y pruebas. Nadie era tan fácil de engañar como ella entonces, porque en momentos así todos escuchamos con alegría cualquier palabra de consuelo y nos contentamos
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Si el juez fuera justo, quizás el criminal no sería culpable.
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Fácilmente se contraen hábitos de lujo y difícil se hace después prescindir de ellos, cuando se han convertido en necesidad
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Un ser que se acostumbra a todo; tal parece la mejor definición que puedo hacer del hombre
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Demasiados, demasiados enigmas pesan sobre el hombre en este mundo
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Amigos míos, Dios me es necesario, porque es el único ser que puede amar eternamente
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Si hay amor puede presidirse de la felicidad. La vida es buena, inclusive con penas
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Sin una idea superior no pueden subsistir ni un hombre ni una nación
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La vida es un paraíso, pero los hombres no lo saben ni se preocupan de saberlo
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Bajó los ojos y luego quiso mirarme pero no pudo. Durante algunos minutos probó a dominar su emoción, pero de pronto me volvió la espalda, puso los codos en la barandilla del muelle y se deshizo en lágrimas