El amor es ciego, pero el matrimonio le restaura la vista.
Frases célebres de Georg Christoph Lichtenberg. [Página 2]
Georg Christoph Lichtenberg es un Escritor y científico alemán.
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La costumbre es, en muchos casos, mala consejera. Hace que tomemos la injusticia por justicia y el error por verdad.
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Los relojes de arena no sólo nos recuerdan la veloz huida del tiempo, sino también el polvo en el que alguna vez nos convertiremos
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Vivimos en un mundo en el que un loco hace muchos locos, mientras que un sabio hace pocos sabios
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La inflación es como el pecado; cada gobierno la denuncia, pero cada gobierno la practica.
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Quien tiene menos de lo que desea, ha de saber que tiene más de lo que vale
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Intentar modificar el carácter de un hombre es como tratar de enseñar a una oveja a tirar de un carro.
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Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.
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Se ahoga más gente en los vasos que en los ríos
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Hay cien ingeniosos por uno que posee juicio, una frase muy cierta y que tranquilizará a más de un necio sin ingenio, que, no obstante, debería pensar -si no es mucho pedirle a un necio- que también hay cien personas carentes de ingenio y de juicio, por u
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No siguió el camino más ancho hacia la eternidad, ni tampoco el más angosto, sino que, a fuerza de rezar mucho y disfrutar de una buena mesa, eligió uno intermedio, que podríamos denominar clerical principesco.
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Es muy cierto que gran parte de los hombres que son incapaces de amar tampoco valen mucho para la amistad. Pero también se ve menudo lo contrario.
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Me encantaría saber qué pasaría si un día llegase del cielo la noticia de que el buen Dios se dispone a enviar una comisión de ángeles con plenos poderes para viajar por Europa, como los jueces en Inglaterra, y poner fin a los grandes procesos que, en el
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El pueblo anhela oro y distinciones, y se sentiría timado si los tuviera. Entre los grandes también se ha puesto de moda envidiar al campesino su agua de manantial y su jergón de paja, y más de uno se sentiría asimismo timado si llegara a verse en ese est
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Lo que siempre me ha gustado en el hombre es que, siendo capaz de construir Louvres, pirámides eternas y basílicas de San Pedro, pueda contemplar fascinado la celdilla de un panal de abejas o la concha de un caracol.
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Hay un estado, que al menos en mi no es muy raro, en el que uno soporta igualmente mal la presencia o la ausencia de una persona amada; al menos en la presencia no encuentra el placer que, a juzgar por la intolerabilidad de la ausencia, debería esperar de
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Los malos escritores son los que intentan expresar sus débiles ideas en el lenguaje de los buenos.
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Las espadas que realizan las mayores conquistas son las que tienen diamantes incrustados.
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Estoy convencido de que uno no solo se ama en otros, sino que también se odia en otros.
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Si en el mundo sólo hubiera patatas y zanahorias, no faltaría alguien que dijese: ¡lástima que las plantas crezcan al revés!