El hombre de antaño no se parecía al de hoy. Nunca hubiese aquél formado parte de este rebaño que las democracias plutocráticas, marxistas o racistas alimentan para la fábrica y el osario.
Frases célebres de Georges Bernanos.
Georges Bernanos fue un novelista, ensayista y dramaturgo francés. En su primera novela, Bajo el sol de Satán, ya están patentes sus preocupaciones religiosas. Bernanos ahonda en la psicología del hombre donde tiene lugar el enfrentamiento entre el bien y
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La cólera de los imbéciles devasta hoy la tierra.
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Es la fiebre de la juventud lo que mantiene al resto del mundo a la temperatura normal.
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La esperanza es un riesgo que hay que correr
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Nuestros cálculos más peligrosos son aquellos que llamamos ilusiones
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El honor de un pueblo pertenece a los muertos, los que viven sólo lo usufructúan
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El verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido.
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¿Quién es usted para condenar el pecado de otro? El que condena el pecado se convierte en parte de él, lo abraza.
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El deseo de orar es una oración en sí mismo.
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Es el temor perpetuo de miedo, el miedo del miedo, el que da forma a la cara de un hombre valiente.
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Pequeñas cosas parecen nada, pero dan la paz, como las praderas de flores que parecen poco, pero todas juntas llenan el aire de perfume.
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El primer signo de la corrupción en una sociedad que todavía está viva es el fin justifica los medios.
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Es muy difícil saber lo que sucede en el cerebro de un niño; pero es imposible saber lo que sucederá en el.
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No se disfruta verdaderamente la propia felicidad cuando falta la de los otros.
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Quien no ha visto en la carretera el alba, entre dos hileras de árboles, fresca y viva, no sabe que es la esperanza.
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La esperanza es un riesgo que debe correrse, el más arriesgado de todos. No es satisfacción propia, sino la más grande y dificil victoria del hombre sobre su alma.
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Un pensamiento que no sea el resultado de una acción no es mucho, y una acción que no proceden de un pensamiento no es nada en absoluto.
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Nadie nunca descubre las profundidades de su propia soledad.
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Un hombre pobre sin nada en su vientre necesita esperanza, la ilusión, más que el pan.
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La civilización existe precisamente para que no haya masas, sino más bien hombres nunca lo suficientemente alertas para constituir masas.