El optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo.
Frases célebres de Gilbert Keith Chesterton. [Página 5]
Gilbert Keith Chesterton , escritor británico de inicios del siglo XX. Cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes.
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Admiramos las cosas por motivos, pero las amamos sin motivos.
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No puedes hacer una revolución para tener la democracia. Debes tener la democracia para hacer una revolución.
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La fantasía nunca arrastra a la locura; lo que arrastra a la locura es precisamente la razón. Los poetas no se vuelven locos, pero sí los jugadores de ajedrez.
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La idea que no trata de convertirse en palabra es una mala idea, y la palabra que no trata de convertirse en acción es una mala palabra.
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El lógico desequilibrado se afana por aclararlo todo y todo lo vuelve confuso, misterioso. El místico, en cambio, consiente en que algo sea misterioso para que todo lo demás resulte explicable.
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Yo he conocido muchos matrimonios felices, pero ni uno solo compatible. Toda la mira del matrimonio es combatir durante el instante en que la incompatibilidad se hace indiscutible y sobrevivirlo.
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Los arquitectos lo saben todo sobre el estilo romántico, excepto como construirlo.
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Las mujeres son siempre autoritarias: siempre están por encima o por debajo; por eso el matrimonio viene a ser una suerte de poético balancín.
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Los iconoclastas hicieron muchas más estatuas de las que destruyeron.
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La afirmación de que los mansos poseerán la tierra está muy lejos de ser una afirmación mansa.
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Si el vino perjudica tus negocios, deja tus negocios
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Gran diferencia existe entre la persona que pide leer un libro y la que pide un libro para leer.
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La gente suele pelear en general sólo porque no puede discutir.
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Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa.
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La revolución, por su naturaleza, produce gobierno; la anarquía no produce sino más anarquía.
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Cuando los hombres ya no creen en Dios, no es que no crean en nada, es que se lo creen todo.
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Quienes hemos comprobado que ser jóvenes es bueno, podremos descubrir que ser viejos también lo es.
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Todos los educadores son absolutamente dogmáticos y autoritarios. No puede existir la educación libre, porque si dejáis a un niño libre no le educaréis.
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El divorcio es, en el mejor de los casos, un fracaso, y nos interesa mucho más buscar curar su causa que completar sus defectos.