Le hubiera gustado poder escaparse como un pájaro que se echa a volar, ir a beber juventud a algún sitio, muy lejos por espacios sin mácula.
Frases célebres de Gustave Flaubert. [Página 2]
Gustave Flaubert fue un escritor francés. Está considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada Madame Bovary, y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo.
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Cuando muere una persona siempre sobreviene una especie de estupor, por lo difícil que es aceptar esta irrupción de la nada y prestarle credibilidad.
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Amémonos en el arte como los místicos se aman en Dios, y que todo palidezca frente a ese gran amor.
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A fin de cuentas el trabajo es todavía el mejor medio de pasar nuestra vida.
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Ama el arte. De todas las mentiras es, cuando menos, la menos falaz.
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Creo que la felicidad sólo se encuentra al lado de una buena mujer; todo está en encontrarla.
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Creo que si miramos siempre al cielo acabaremos por tener alas.
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Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cicerón hasta Marco Aurelio, en que sólo estuvo el hombre.
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Cuando llegamos a viejos los pequeños hábitos se vuelven grandes tiranías.
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Describir es una venganza.
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El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente.
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El arte es, de todas las mentiras, la que engaña menos.
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El autor debe estar en su obra como Dios en el universo: presente en todas partes, pero en ninguna visible.
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El corazón es una tierra que cada pasión conmueve, remueve y trabaja sobre las ruinas de las demás.
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Siempre he intentado vivir en una torre de marfil, pero una marea de mierda no deja de golpear sus muros y amenaza con tirarla abajo
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El estilo, como el agua, es mejor cuanto menos sabe.
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El estilo es la vida y la sangre del pensamiento.
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El lenguaje humano es como una olla vieja sobre la cual marcamos toscos ritmos para que bailen los osos, mientras al mismo tiempo anhelamos producir una música que derrita las estrellas.
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El libertino más ramplón ha soñado alguna vez con sultanas, y todos los notarios llevan dentro de sí las ruinas de un poeta
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Yo me apartaba, con un libro de versos, una novela, poesía, algo que pudiera estremecer aquel corazón de hombre joven, virgen de sensaciones y tan deseoso de tenerlas.