Si yo hubiera inventado el ferrocarril no habría consentido que nadie montara en él sin mi permiso.
Frases célebres de Gustave Flaubert. [Página 5]
Gustave Flaubert fue un escritor francés. Está considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada Madame Bovary, y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo.
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Creo que sí mirásemos siempre al cielo acabaríamos por tener alas.
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¡Hay tantas maneras de leer, y hace falta tanto talento para leer bien!
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La manera más profunda de sentir una cosa es sufrir por ella.
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La felicidad es una cosa monstruosa. Quienes la buscan encuentran su castigo.
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El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente
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Vivimos en un mundo donde los hombres se visten con trajes ya confeccionados. Peor para ti si tienes demasiada talla
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No hay que pedir naranjas a los manzanos, ni amor a la mujer, ni felicidad a la vida
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Buscar la felicidad es una monstruosidad que se paga
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Cuantas más velas tiene nuestro pastel, menos aliento tenemos para apagarlas.
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¿Qué es la gloria? Conseguir que se digan muchas majaderías a cuenta de un hombre.
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Un alma se mide por las dimensiones de sus deseos, como se juzga una catedral por la altura de sus campanarios.
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A un alma se le mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres.
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La necesidad es un obstáculo indestructible; todo lo que sobre ella se lanza se estrella.
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No le demos al mundo armas contra nosotros, porque las utilizará.
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Creo que si miráramos siempre al cielo, acabaríamos por tener alas
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El amor, después de todo, no es sino una curiosidad superior, un apetito de lo desconocido que te empuja a la tormenta, a pecho abierto y con la cabeza adelante.
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No sientes esas náuseas de tedio que impulsan a desear la muerte. No llevas dentro del ti el aburrimiento de vivir, ¡palabra que habría que escribir como veinte H aspiradas para darle toda su intensidad!
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La faceta ridícula que veo en el amor siempre me impidió entregarme a él. He deseado, en ocasiones, seducir a una mujer, pero con sólo pensar en el aspecto extraño que en esos momentos debía de tener, me entraban ganas de reír. Tanto es así que mi volunta
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La felicidad es una mentira cuya búsqueda causa todas las calamidades de la vida.