¡Qué agradable sería nuestra vida si nos la contaran como un cuento, si no hubiéramos de vivirla como una historia!
Frases célebres de Jacinto Benavente. [Página 5]
Jacinto Benavente y Martínez . Dramaturgo y director, guionista y productor de cine español.
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Desconfiemos siempre de los que nos creen capaces de mayores triunfos de los que hemos podido lograr. Es el modo pérfido de considerarnos fracasados.
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Ante cualquier desdicha que nos aflige, siempre nos admiramos al sentir menos de lo que a nuestro parecer debiéramos haber sentido.
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Un crítico puede tener razón contra una obra y la obra mayor razón contra un crítico.
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Si todos los que admiran a Shakespeare lo leyeran, ¡pobre Shakespeare! Acaso no fuese tan admirado, porque nada gana un poeta con ser leído, como nada gana un campo de flores con ser pisoteado.
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El amor propio y la vanidad nos hacen creer que nuestros vicios son virtudes, y nuestras virtudes, vicios.
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El origen de todas las grandes fortunas es la falta de delicadeza.
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Nunca, como al morir un ser amado, necesitamos creer que existe un cielo.
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El cariño no sabe de gratitud, no sabe de ningún otro sentimiento que no sea él mismo... Esto quizás es toda su grandeza... y también toda su miseria.
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Tonterías son los disparates que no producen dinero.
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¡El vicio es una gran nivelador!
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Sabían reírse del mundo sin odio y sin amargauras.
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¡Cuántas veces se pasa uno al enemigo por huir de los amigos!
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Si en vez de tantos como son a pretender hacer en un día la felicidad del país entero, cada uno tomara a su cargo la parte que le corresponde, otra cosa sería.
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De lo que se dice en sociedad, lo que importa es que tenga gracia; lo de menos es que sea verdad.
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La vida nos dice en sus lecciones que, alguna vez, para ser buenos, hay que dejar de ser honrado.
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No quieras saber... En amor, como en religión, el saber está muy cerca de la herejía.
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Creedlo, para salir adelante con todo, mejor que crear afectos es crear intereses...
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La noche ha prendido sus claros diamantes en el terciopelo de un cielo estival.
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El artista que sólo pretende ser entendido por los inteligentes corre el peligro de no ser tan admirado por éstos como por los que quieren parecer inteligentes con admirarlas.