Bienaventurados los que no tienen nada que decir, y que resisten la tentación de decirlo.
Frases célebres de James Russell Lowell.
James Russell Lowell . Poeta romántico, crítico y escritor estadounidense.
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¡Cuánta confianza nos inspira un libro viejo del cual el tiempo nos ha hecho ya la crítica!
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La democracia otorga a cada uno de los hombres el derecho a ser el opresor de sí mismo.
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En general, quienes no tienen nada que decir invierten el mayor tiempo posible en no decir nada.
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Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra.
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Los humanos no saben lo que poseen en la Tierra. Será porque la mayoría no ha tenido ocasión de abandonarla y regresar después a ella.
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Las desgracias más temidas son, de ordinario, las que no llegan jamás.
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Si la juventud es un defecto, es un defecto del que nos curamos demasiado pronto.
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Una espina de experiencia vale más que un bosque de advertencias.
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Más vale un abrojo de experiencia que toda una selva de advertencias
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Una espina de experiencia vale más que un bosque de advertencia.
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El orgullo y la debilidad son hermanos gemelos.
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Hay dos clases de debilidad: la que se quiebra y la que se pliega
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La democracia da a cada uno el derecho deser su propio opresor
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Hay dos clases de flaqueza: la que se quiebra y la que se pliega.
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Nada complace más al diablo que la intolerancia de los reformadores.
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El compromiso hace un buen paraguas, pero un mal techo. Es una solución temporal, adecuada a menudo en la política de partido, pero casi de seguro inadecuada en la política de Estado.
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En general, los que no tienen nada que decir se las arreglan para emplear mucho tiempo haciéndolo.
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Cualquier persona entiende instintivamente que todos los más bellos sentimientos del mundo pesan menos que un simple acto de amor.