Después de todo, todo ha sido nada, a pesar de que un día lo fue todo. Después de nada, o después de todo supe que todo no era más que nada.
Frases célebres de José Hierro.
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Eras de vientos y de otoños, eras de agrio sabor a frutas, eras de playas y de nieblas, de mar reposando en la bruma, de campos y albas ciudades, con un gran corazón de música.
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El viento no escucha. No escuchan las piedras, pero hay que hablar, comunicar, con las piedras, con el viento.
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Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses
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Llegué por el dolor a la alegría. Supe por el dolor que el alma existe
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Silenciosa cae la lluvia sobre el amor, sobre el remordimiento. Nos besamos en carne viva. Bendita lluvia en la noche, jadeando en la hierba, trayendo en hilos aroma de las nubes, poniendo en nuestra carne su dentadura fresca.
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Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría no podrá morir nunca.
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La poesía se escribe cuando ella quiere.
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El ritmo es lo que hace a la poesía persuasiva y no informativa.
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Yo ya no sé llorar. ¡Y mira que he llorado!
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Cómo andar, sin nostalgia, el camino, soñando dos sueños distintos mientras en torno el amor se desploma
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La conciencia de un jurado nunca queda tranquila
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Unicamente con verdad no se escribe poesía, hay que persuadir.
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La noche es bella, está desnuda, no tiene límites ni rejas.
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Por primera, o por única vez, soy libre.
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Tú lo sabrás un día. Entonces será demasiado tarde.
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Siempre aspiré a que mis palabras, las que llevo al papel, continuasen llorando, de pena, de felicidad, de desesperanza, al fin, todo es lo mismo, porque yo las había llorado antes; antes de que desembocasen en el papel blanquísimo, en el papel deshabitad
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Y entonces, triste, pero firme, perdóname, te ofreceré una vida ya sin demonio ni alucinaciones.
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Recuerdos no te nublen el cristal de tus sueños.
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El amor y las almas, juntos fueron creando el Universo. Las almas fueron su metal. El amor su mágico fuego.