¿Qué perfección es ésta que complace y no subyuga, que admira y no arrastra?
Frases célebres de José Ortega y Gasset. [Página 7]
José Ortega y Gasset , filósofo y periodista español.
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Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.
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Quien quiera enseñarnos una verdad que no nos lo diga; simplemente que aluda a ella con leve gesto, gesto que inicie en el aire una ideal trayectoria, deslizándonos por la cual llegaremos nosotros mismos a los pies de la nueva verdad.
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Quien quiera ver correctamente la época en que vive debe contemplarla desde lejos. ¿A qué distancia? Es muy sencillo: a la distancia que no permite ya distinguir la nariz de Cleopatra.
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Quien trabaja lo hace con la esperanza de ganar con ello un día la liberación de su vida, de poder en su hora dejar de trabajar y… comenzar de verdad a vivir.
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Saber que no se sabe constituye tal vez el más difícil y delicado saber.
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Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la Hemiplejía moral.
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Ser emperador de sí mismo es la primera condición para imperar a los demás.
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Será lo más importante en nuestra vida aquello por que seamos capaces de morir.
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Según se es, así se ama.
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Siempre es más fácil dejar de hacer que hacer.
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Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas.
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Sin amor, estaríamos como niños perdidos en la inmensidad del cosmos.
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Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.
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Sólo es posible avanzar cuando se mira lejos. Solo cabe progresar cuando se piensa en grande.
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Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender *-*.
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Toda conversación tiene un momento favorable en que poder terminarla; no lo desperdicies. Las últimas palabras son de efectos más duraderos que las primeras, por lo que deben ser particularmente bien ponderadas.
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Todo el mundo es extraño y maravilloso para unas pupilas bien abiertas.
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Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes.
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Todos los grupos de la Cámara, sobre todo los grandes partidos, y más aún el mayor de ellos, que es el Partido Socialista, deben exponer su opinión. Tienen el gran deber en esta hora de hablar a tiempo, con toda altitud y precisión ... El Partido Socialis